Una parte de mí no quiere escribir un post sobre el fin de un año y el comienzo de otro. De lo positivo y negativo. El balance final materializado en lista. En cambio aquí me encuentro, vertiendo palabras en un espacio que se resiste a ser rellenado. Y me pregunto por qué. Quizás porque me funcionó. Quizás porque me propuse pocas cosas para este casi extinto 2011 y las he cumplido. Quizás por el poder del simbolismo. El ser humano se marca metas y las cumple, casi siempre. Porque a veces, el primer paso para conseguir las cosas es quererlas de verdad. Porque estamos en una época histórica donde parece que todo es negativo. Donde las palabras que pueblan nuestra mente están marcadas por la “crisis”, la quiebra, la especulación… y yo reivindico que surjan otras más afables: amor, paz, tranquilidad, familia, amistad, salud…
Como si de un enfoque de activos en salud se tratase, me propongo fijarme en el éxito de quienes hacen las cosas bien, para aprender, para superar obstáculos, para ser FELIZ. Y no el éxito entendido como fama o dinero, sino el éxito entendido como la posibilidad de hacer lo que más me gusta con la gente a la que quiero y el mayor tiempo posible. Ya lo decían, el tiempo es oro. Cuánta verdad.
Por eso al final estoy escribiendo esto porque creo en el poder de las palabras, ya que materializan un pensamiento. Y cuando pensamos creemos, y cuando creemos conseguimos.
Termina un año que ha sido muy positivo para mí y con la ilusión puesta en que el año próximo será por lo menos como este, espero disfrutar de mi gente y de mis deportes y como siempre seguir aprendiendo, ya que la vida es un aprendizaje constante…
Feliz Navidad!!














