Acabo de ver un vídeo que no me ha dejado indiferente. Es la primera vez que veo una investigación centrada en los niños y no en las niñas o las mujeres como viene siendo habitual. Pero, ¿qué está pasando con los niños en nuestra sociedad? ¿por qué se están alejando del sistema educativo? Porque lo están haciendo y no me había parado a pensar en ello. Hasta ahora…
Ali Carr-Chellman es una investigadora educativa, ex-maestra de primaria estadounidense, que ha dedicado gran parte de su vida a realizar estudios sobre el comportamiento de los niños en las escuelas y los mecanismos más eficaces para enseñarles. En sus libros y estudios se encuentran múltiples técnicas aplicables en las escuelas para mejorar su rendimiento (fuente: TED).
Esta investigadora defiende que aunque no todos los niños y las niñas se enmarcan en los límites de lo que culturalmente se concibe como niños y niñas, la realidad es que la mayoría de los niños tienden a ser de una cierta manera y la mayoría de las niñas de otra. Y la idea que destaca es que para los niños, la manera en que son y la cultura a la que se aferran no encajan en las escuelas de hoy.
Todo ésto lo dice apoyándose en sus investigaciones y en el llamado “Proyecto 100 niñas” nos proporciona unas estadísticas muy reveladoras:
- Por cada 100 niñas que dejan el colegio, lo hacen 250 niños
- Por cada 100 niñas que son expulsadas del colegio, 335 niños son expulsados
- Por cada 100 niñas que reciben educación especial, lo hacen 217 niños
- Por cada 100 niñas con dificultades de aprendizaje, lo hacen 250 niños
- Por cada 100 niñas diagnosticadas con trastorno emocional, 324 niños están en esta misma situación
Estas diferencias se incrementan en personas de color, en personas pobres y en colegios con un gran número de alumnos/as.
Según las estadísticas, si eres NIÑO, tienes 4 veces más probabilidades de ser diagnosticado con Trastorno por déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)
La investigadora señala que en contraposición, no podemos olvidar que: las mujeres aún necesitan ayuda en la escuela, que sus salarios son significativamente inferiores incluso para un mismo tipo de empleo y que las niñas durante años han tenido dificultades en las matemáticas y ciencias. Pero eso no debería de impedir a la comunidad educativa prestar atención a las necesidades de alfabetización de los niños de 3 a 13 años. De hecho la realidad demuestra que las iniciativas y programas realizadas para mejorar los resultados de las niñas en matemáticas y ciencias han dado su fruto por lo que habría que pensar la manera de hacer lo mismo con los niños desde la edad temprana. En edades avanzadas también persiste el problema. En las universidades, por ejemplo, el 60% de las personas que se gradúan son mujeres, acercándose esta cifra cada vez más al 70%. Esto está haciendo que los gestores y responsables de las universidades estén dándole vueltas a cómo involucrar a los hombres en sus universidades. El discurso está orientado a pensar que los jóvenes pasan sus noches enganchados a video-juegos o a juegos (gambling) de azar en Internet y eso está afectando a su rendimiento académico. Pero esta autora resalta que los videojuegos no son la causa sino el SINTOMA, los niños ya estaban distanciados mucho antes de llegar a ese punto.
¿Por qué ese distanciamiento se produce por tanto entre los 3 y los 13 años?
Ella argumenta que hay 3 razones por la que los niños se desconectan de la cultura educativa de hoy:
1. Políticas de Tolerancia cero y la forma en que se exteriorizan:
Por ejemplo hacia los modos de juego de los niños (más activos, con juguetes menos políticamente correctos). La cultura ha adoptado una postura férrea en contra de los juegos violentos en el patio.
Otro ejemplo sería el de la escritura de los niños, no permitiéndose escribir sobre temas que a los niños les puedan interesar más (videojuegos por ejemplo) generando en ellos una desmotivación hacia el hecho de escribir.
2. Hay pocos maestros (hombres):
En los últimos 10 años la cantidad de maestros en las aulas de primaria se redujo a la mitad (se pasó del 14 al 7%). Eso significa que el 93% de quienes enseñan en primaria son mujeres. No se trata de que las mujeres no sean buenas maestras sino que los niños no tienen modelos masculinos en el entorno donde pasan más tiempo después de sus hogares por tanto, indirectamente les lleva a pensar que si no hay hombres maestros es porque los hombres no son buenos para enseñar, no son inteligentes por lo que se van apartando para jugar a videojuegos o hacer deporte.
3. Planes de estudio condensados
Se ha condensado peligrosamente el plan de estudios, cada vez más se exige que los niños lean y escriban antes, que todos sigan el plan marcado. Y si no lo sigue envían al niño a un programa especial de lectura en los que por cierto hay 4 ó 5 niños por cada niña en ellos. Y esto es un problema porque el mensaje que reciben los niños es “tienes que hacer todo el tiempo lo que la maestra te pide”. Este plan de estudios comprimidos es malo, pero lo es más aún para los niños activos.
¿Qué se puede hacer al respecto?
La investigadora propone que es necesario ir al encuentro de los niños, allí donde estén, sumergirnos en la cultura del niño. Cambiar la mentalidad y aceptar a los niños en la escuela primaria. Algunas cosas especificas que propone:
- Diseñar mejores juegos educativos (más allá de las tarjetas didácticas)
- Hablar con padres y docentes, con las juntas escolares y con los políticos, para asegurarnos de que la gente ve que se necesitan hombres en las aulas.
- Analizar con detenimiento las políticas de tolerancia cero
- Pensar la manera de descomprimir el plan de estudios, si es posible, tratando de devolver a los niños un espacio que les resulte cómodo
- Encontrar formas de financiación para los juegos porque los buenos juegos cuestan mucho dinero
Por último el vídeo finaliza con la pregunta ¿por dónde empezar? Y esta investigadora y su equipo comenzaron por analizar las actitudes de los docentes para averiguar qué opinan de los juegos, que dicen al respecto y lo que descubrieron fue que los maestros hablan de los niños de la escuela a los que les gusta jugar de manera bastante denigrante por lo que se hace neceario un cambio de actitud hacia posturas más abiertas en el colectivo docente hacia la cultura de los niños en la actualidad y sobre todo hacia el uso de los videojuegos.
