Hoy estoy realmente agotada. He tenido un día muy duro. Emocionalmente fatigada. Cansada de luchar contra corriente. Últimamente en mi trabajo se han empeñado en que realice las tareas que parecen no encontrar dueño. Me recuerdo al triturador de basura, comiendo desechos. O más cómico aún, cuando sobra comida, se la damos al perro. Los criterios para encargarme una tarea han pasado de basarse en mi profesión a basarse en “porque no hay otra persona” o “porque yo lo digo”. Me siento como una becaria que acaba de llegar y tiene que hacer méritos. Sólo que llevo más de 6 años en esta empresa.
He intentado explicarme, manifestar mi impotencia, mi frustración, mi necesidad de cambio, me estoy marchitando. Trabajo en la sombra. En el anonimato. Porque en estos momentos en la empresa no tengo una línea que me identifique, que me saque a la luz. Me gustan los proyectos, enfocarme en uno, o en varios, trabajar en equipo (recuerdo una época en la que mi trabajo era así). Se quien soy y para lo que sirvo. No me gusta que me den partes inconexas de todos los proyectos, sin tener en cuenta nada relacionado con lo que se me da bien hacer, en lo que tengo experiencia y conocimientos o con lo que me gusta.
Si antes había una persona cualificada contratada para hacer un trabajo determinado, ahora yo misma tengo que asumir ese mismo trabajo como una más de mis tareas. No sólo no hay reconocimiento profesional (qué lejos queda eso de mí!) sino que a veces es muy incoherente. ¿Se le ocurriría a alguien decirle al fontanero que cambie las bombillas y al electricista que coloque el lavabo? El mundo al revés. O quizás las cosas no son tan claras como en el mundo de la construcción. La formación es tan compleja. Y no tiene nada que ver con el tipo de tareas. No soy de las personas a las que “se le caigan los anillos” por trabajar duro. A veces tiene más que ver con el cómo que con el qué…
Y aún así, trabajo muy duro. Son las 23:51 y escribo esto tras haber trabajado todo el día sin descanso en una de mis tareas con fecha de entrega muy ajustada. Faltando a una formación que tengo autorizada, compaginando en mi casa el trabajo con las otras facetas de mi vida, porque soy persona, madre, esposa…Muchas veces pienso que no merece la pena. Pero si sigo pensando me doy cuenta que, según otra de las posibles clasificaciones (aludiendo a mi post anterior), soy una persona muy responsable. Y entonces es cuando me pregunto que para que sirve tanta responsabilidad…
