Archivo mensual: febrero 2012

Correr por montaña

Correr por montaña me apasiona. Ayer estuvimos corriendo 3 chicas del Club Granada Ultratrail por una ruta corta pero rápida y hoy hemos estado, además de nosotras tres, otros miembros del club haciendo un trail por Cumbres Verdes y alrededores del Trevenque de 23 km de distancia y unos 1000m de desnivel positivo. La ruta ha sido espectacular, con muchos tramos de nieve y unas vistas maravillosas. Nuestra sierra nunca deja de sorprenderme.

Si tuviera que describir la felicidad como un estado fisiológico sería precisamente el estado que te embarga cuando tras una carrera como la de hoy, estás a tope de endorfinas y con un hambre increible empiezas a comer y la comida te sabe a gloria bendita (si es que alguien la ha probado alguna vez ;) ).

Las crónicas a ambas rutas están en los otros blogs en los que colaboro:

Familia 2.0

Sábado por la mañana, pongamos las 10 a.m., nos disponemos a visitar a la tita Lauri. Yo le digo a Maya si quiere ver a su tía, a lo que me responde muy contenta “Siiiiiiiiií!!!”. Pues manos a la obra, conecto el skype, esperamos a ver la lucecita verde junto a su nombre y voilá, el ordenador nos devuelve la imagen y la voz de su querida tita. Y nos tiramos más de una hora haciendo un repaso de nuestras respectivas semanas, la nuestra aquí en Granada, que si mucho frío y bla bla, la suya allí en Bangkok que si mucho calor y bla bla. ¿No es maravilloso que podamos vernos y hablarnos? Ella no solo está lejos espacialmente hablando, sino que está en el futuro!! Cuando hemos terminado de desayunar ella acaba de merendar. Qué cosas. A ella le gusta vernos por la mañana, recién levantados (con las batitas puestas ;) ).

Muchas veces reflexiono sobre el hecho de buscar un equilibrio entre el uso de las tecnologías de la comunicación y de las redes sociales en Internet y una vida centrada en cosas del mundo de lo físico, de lo tangible. Correr con mi gente por el campo, leer libros, escuchar música, pasear, tomar un café…mil cosas. Últimamente solo escucho a mi alrededor críticas negativas sobre lo enganchada que está tal persona a twitter o esta otra a facebook. No se como la gente puede pasar la mayor parte del tiempo conectada a Internet sin prestar atención a las demás cosas de la vida.

Pero, ¿cómo es posible si no es gracias a Interrnet y a herramientas 2.0 el que mi hija quiera tanto a su tía? El vínculo lo mantenemos gracias al correo electrónico, los blogs personales y al Skype. Maya tiene 7 años y desde que nació, mi hermana vive en el extranjero por lo que los contactos físicos se limitan a los veranos y algunas navidades.  En cambio, para ella es natural ver a su tía tras la cámara y contarle su vida, las cosas que le interesan y su tia forma parte de su educación. Porque los titos y las titas juegan un papel importante en la educación de los niños y niñas. Al menos en nuestro caso.

Por ello, una vez más lo fundamental no es la herramienta sino los usos que les damos a ellas. Una asignatura pendiente para nuestra sociedad, educar a los padres y madres y profesionales de la educación para que ellos/as puedan educar a los niños y niñas en un uso adecuado. Y en cuanto a los adultos, que cada cual busque su equilibrio…

Blog de Maya: http://elblogdemaya.wordpress.com

Blog de su tita Laura: http://lalauricai.wordpress.com

Blogs de Pablo: http://aprendercontics.worpress.com http://traileando.wordpress.com

El mejor piropo

¿Por qué a las personas (en general) nos cuesta más aceptar los cumplidos que las críticas negativas? Es decir, es habitual que si alguien nos hace una crítica negativa nos la solemos creer de primeras sin cuestionarla. Incluso en ocasiones, tras reflexionar y descartarla como verdad incuestionable nos sigue dejando huella en nuestra mente. En cambio, cuando alguien te dice algo bonito es como si una luz se encendiera de pronto y nos cegara. Nos quedamos en blanco, como pensando “anda ya, yo no” o “quien yo? no creo… “

El otro día viendo una serie, una doctora tras intentar una operación delicada con 5 niños consigue salvar a 4 pero su cara refleja una consternación extrema cuando un compañero le dice: “deberías estar orgullosa, has salvado a 4″ y ella le contesta “he perdido uno”. Está claro que una vida humana es mucho, pero ¿por qué nuestro cerebro se centra en lo negativo? ¿qué es lo que nos impide centrar la atención en lo positivo incluso cuando es evidente su mayor impacto?

El otro día, en la clase de danza oriental a la que asiste mi hija, una de las niñas de las que rondan por allí se me acerca y me dice: “eres muy guapa”. Y me quedé perpleja. No estamos preparadas/os para que alguien nos diga cosas bonitas porque sí. Si me hubiera dicho “eres tonta” la hubiera sonreído y le hubiera soltado una broma, tipo chiste, “más tonta eres tú, tururú” o algo por el estilo. Mi respuesta con cara de pez fue: más guapa eres tú y tú y tú señalando a otras niñas que se habían acercado a mi alrededor. Me cogió por sorpresa pero pude reaccionar.

Los niños son así, naturales, dicen lo que ven y lo que piensan, tanto lo bueno como lo malo, hasta que la socialización nos despoja de esta naturalidad. Es en la infancia cuando tenemos que educar en esto. Quiero decir, que ya sea como padres y madres o como profesionales de la educación tenemos que decir a los niños y niñas cumplidos cuando se los merezcan. Estamos acostumbrados a castigar conductas o a reprender comportamientos pero pocas veces caemos en decir palabras amables, de aliento, simples cumplidos, no solo cuando los niños/as hacen las cosas bien, sino en general para demostrarles que les queremos, que son buenas personas. Si crecemos oyendo palabras dulces, de amor, quizás llegue el día en que no nos sorprenda cuando alguien nos diga algo bueno, porque simplemente aceptaremos que es así.

Yo he decidido creerme lo que me dijo esta niña de 7 años ¿por qué no iba a creérmelo? ;)

Cuando la cuerda se estira mucho…

… se rompe. O no. Depende de la cuerda, si ésta es estática se romperá más fácilmente. Si por el contrario es dinámica, como la que usamos los escaladores, costará mucho más romperse. Con este símil puedo explicar un concepto de psicología que me encanta: la resiliencia. Si la resiliencia se aplicara a objetos, la cuerda dinámica sería mucho más resiliente que la estática, ya que, tras sufrir una gran fuerza, por ejemplo por una caída, la cuerda dinámica recuperaría su forma y absorbería el impacto mucho mejor que una cuerda estática y podría conservar sus propiedades (con ciertos límites).

Dejándonos de cuerdas, y hablando de seres humanos, la resiliencia es la capacidad que tenemos las personas para sobreponernos a situaciones de estrés importante, causados por hechos graves en la infancia o en la edad adulta, que de alguna manera a algunas personas les pueden evitar llevar una vida normal y en cambio, a otras les pueden incluso fortalecer.

Se me plantean varias cuestiones en torno a esta capacidad psicológica. La primera es ¿Varía la resiliencia de una persona a lo largo de su vida? ¿Se mejora la resiliencia y/o puede empeorar? ¿Qué hechos pueden hacer que ésto ocurra? Y la más interesante: Si de pronto descubrieras que una situación externa te está afectando muy negativamente ¿es posible que esta situación afecte a tu resiliencia e impida que puedas tomar la decisión más acertada para salir de dicha situación? Y aquí entra en juego otro fenómeno psicológico: la indefensión aprendida. Consiste en que a veces, se dan situaciones en las que en un determinado entorno realizamos conductas para conseguir algún fin y no lo conseguimos pese a todos nuestros esfuerzos. En estas situaciones nuestra mente ha aprendido a que es inútil lo que hagamos ya que nada hará cambiar la situación. Por tanto dejamos de insistir. Nos sentimos como indefensos (de ahí el nombre de indefensión aprendida, lo aprendemos porque tras intentarlo mucho el resultado es nulo).

De ambos fenómenos entiendo algo por experiencia personal, pero no soy experta. Cuando en un determinado entorno se produce una situación de estrés continuo, durante años, y haga lo que haga esto no cambia, se produce la indefensión aprendida puesto que haga lo que haga siento que nada va a cambiar.

Y cuando no puedes cambiar lo exterior e internamente te has quedado sin recursos, sólo queda cambiar de entorno…