¿Cuántas veces se nos presenta la oportunidad de vivir por segunda vez una situación en la que lo pasaste mal y pensaste “esto no me pasa más”? Pues a mí me ha pasado. Cuánta suerte he tenido de practicar lo que aprendí y ponerme a prueba!!
Hace unos días contaba una desagradable experiencia ocurrida en un hospital granadino cuando fui a presentar un curso de la empresa para la que trabajo. En ese momento, dada mi inocencia, la experiencia me impactó y el señor que la produjo para mí se convirtió en no menos que un ogro, un ser demoníaco. Ay, Marga, que inocente… ese señor ahora es como un aprendiz de brujo al lado de otro “caballero” que he tenido la oportunidad de conocer hoy. Sigue leyendo
