Archivo de la etiqueta: formación

Y encima la caga el gato…

Hoy está siendo un día de esos de infarto. De esos que desde que te levantas hasta que te acuestas no paras literalmente de hacer cosas. Para empezar, llevo a mi hija al colegio como cosa novedosa ya que es mi marido el que se encarga de llevar y recoger a nuestra hija del cole debido a nuestros horarios laborales. Nada más llegar a la fila, muy tempranito, uno de los compis de Maya con una cara graciosísima en cuya parte superior de la dentadura asoman únicamente los colmillos me mira y con cara de pillo me dice: “Pero tu quien eres, la tita o quien de Maya” JA JA JA. Y mi Maya le mira fijamente y le señala con el dedo muy firme y le dice: “es mi mamá”, jeje. Ya ves, menos mal que ella lo tiene claro.

Bueno, pues a partir de aquí a correr. Llegar al trabajo y encontrarme con muuuuuucho qué hacer. Para empezar, cerrar un negocio pendiente para un proyecto de formación en el que tengo puesta grandes dosis de ilusión (ahora toca poner la energía en forma de dedicación). Y en mi rutina laboral diaria la desagradable tarea de asesorar a profesores para realizar un trabajo que deberían hacer ellos. Porque seamos sinceros, ¿a quién le gusta que su trabajo consista en hacer el trabajo feo, la parte de la docencia que a los propios docentes no les gusta hacer? Me refiero a la burocracia, a la parte administrativa de la planificación, a los interminables formularios normalizados de tal o cual universidad. Pues a mí no. Y precisamente en eso estaba ocupada esta mañana, en contar ECTS, horas, comprobar la formulación de objetivos, en fin, toda la parafernalia que no me gusta. A mí me gusta enseñar y como mucho hacer el papeleo necesario de la formación que yo diseño e imparto pero no de la que diseña (o deberían diseñar) e imparten otros. Paralelamente, subiendo a una plataforma virtual de aprendizaje las correcciones a un ejercicio. Muy estresada. En mi despacho entrando y saliendo profesoras. El teléfono sonando para lo mismo. El correo electrónico con consultas similares. Uff, que es lunes y no me ha dao tiempo a relajarme ni un minuto en el trabajo para planificar la semana…

Salgo a las 3 echando humo y me como todo el tráfico de hora punta para llegar a tiempo a recojer a Maya. Cuando llego tengo que resolver cuestiones organizativas del comedor escolar y para casa. LLego a las 15:35 y claro no tengo preparado nada de comer y me niego a hacerme un bocata por lo que mientras la pasta se cuece aprovecho para tender una lavadora del día anterior y poner otra. Como rápido teniendo en cuenta que a las 16:30 tengo que llevar a Maya a gimnasia rítmica. Y de pronto se me ocurre subir a la planta de arriba, al cuarto a llevar ropa que estaba en el salón. Y tal como voy subiendo las escaleras y acercándome a la puerta del cuarto de mi nena empiezo a escuchar: “miauuuuu, miauuuu”, y pienso, “Vaya, he dejado al gato encerrado esta mañana” diosssssssss!! cuando abro la puerta el tufo casi me tira de espaldas. El pobre gato había estado más de 8 horas encerrado y le entró el apretón. El problema es que no sabía donde había dejado el regalito. Abrí todas las ventanas por eso de ventilar y tenía mucha prisa y encima a buscar la mierda. Joder, ¿la ley de murphy? ¿las cosas no pueden ir a peor? pues sí señores y señoras siempre la cosas pueden ir a peor. Ahí me ví con la perfecta metáfora de mi día, encontré el zurullo: el muy hijo de gata se había aliviado en el armario de mi hija…

La vida, sin duda la mejor escuela

¿Cuántas veces se nos presenta la oportunidad de vivir por segunda vez una situación en la que lo pasaste mal y pensaste “esto no me pasa más”? Pues a mí me ha pasado. Cuánta suerte he tenido de practicar lo que aprendí y ponerme a prueba!!

Hace unos días contaba una desagradable experiencia ocurrida en un hospital granadino cuando fui a presentar un curso de la empresa para la que trabajo. En ese momento, dada mi inocencia, la experiencia me impactó y el señor que la produjo para mí se convirtió en no menos que un ogro, un ser demoníaco. Ay, Marga, que inocente… ese señor ahora es como un aprendiz de brujo al lado de otro “caballero” que he tenido la oportunidad de conocer hoy. Sigue leyendo