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I Campeonato de Andalucía de Snow Running: superar la adversidad

Ayer se celebró el I Campeonato de Andalucía de Snowrunning en la estación de esquí y montaña Sierra Nevada (Granada). Pablo y yo nos inscribimos desde que tuvimos noticia del evento porque contamos con buenos amigos dentro de la organización de la carrera y porque suponía una nueva aventura que afrontar. Yo nunca antes había corrido por nieve, ni había probado las yaktrax (cadenas que se enganchan a las zapatillas para correr por nieve). Es más, no he subido a la estación en todo el año ni para hacer snowboard, pasear, correr, ni siquiera para tomar un delicioso café en alguna de las buenas cafeterías con las que cuenta la estación.

Además, cuando nos inscribimos allá por el mes de febrero yo pensaba ciertamente que para el 14 de abril ya no habría ni nieve y me imaginaba una carrerita por una Sierra Nevada soleada y poco menos que con unas mayas y una camisetita medio térmica. Ay, quien me iba a decir a mí que esta imagen bucólica estaba tan lejos de la realidad…

Poco a poco se iba aproximando la fecha de la carrera y como a mí lo que me gusta es correr kilómetros a ritmo tranquilo yo veía esta carrera como una aventura más que como una carrera en sí ya que los 11 kms de recorrido inicialmente planteados impondrían un ritmo muy alto para mis condiciones físicas actuales. En pocas palabras, yo hasta que no llevo unos 15km no puedo empezar a sentirme a gusto corriendo.

Pues bien, andaba yo la semana pasada un poco fastidiada con achaques varios, mi eterno compañero dolor de espalda y un dolorcillo nuevo en la rodilla derecha. Para colmo el día anterior a la carrera cae un gran nevazo y las condiciones climatológicas allí arriba son poco menos que para cerrar la estación. Y es en este panorama cuando la maldita voz interior hace acto de presencia, susurrando poco a poco, lentamente un “no vayas, quedate aquí, dónde vas a ir a correr con el tiempo que hace, para qué vas”. Esta voz es muy lista, sabe como convencerte. Ya estaba planteando su estrategia, empezando a ver que los dolores eran más fuertes de lo que realmente son y que con un tiempo así seguro que acababa perdida en medio de la montaña o engullida por una malvada grieta oculta en la nieve. Es tan poderoso el miedo que se instala en la mente que aunque parezca mentira llegué a decirle a Pablo que me llevara atada con una cuerda para no perderme.

La aventura comenzó con el viaje de ida a la estación, donde tuvimos que parar a poner las cadenas al coche. Llegamos muy temprano y tras pasar por la oficina técnica de la carrera y saludar a nuestro amigo Carlos, a Pablo y a Marien de Mamut Sierra Nevada (organizadores de la carrera) nos fuimos a nuestra cafetería preferida, Vertical. El día estaba realmente malo, de esos que cuando eres esquiador te quedas en casa. Allí, Aaron, Pablo y yo todavía especulábamos sobre si cancelarían o no la carrera ya que el viento podría alcanzar más de 70km/hora en las zonas altas por donde discurriría parte del recorrido. A través de las redes sociales, iba subiendo fotos de la estación y muchas voces se alzaban con un “la cancelarán”. Pero cuando nadie daba un duro por la carrera, como el propio director de la carrera llegó a decir en un momento, la organización decide, en lo que yo considero una hábil maniobra, modificar el recorrido planteado para ofrecer una carrera que ante todo mantuviese la seguridad de sus participantes, y lo consiguió. Chapó por ellos. El recorrido definitivo tenía solamente unos 5km para evitar el peligro de las zonas altas.

La carrera para mí fue muy corta pero muy intensa. Hice los 5km en 38 minutos, durante los cuales iba al máximo de mis pulsaciones. Correr por nieve polvo es duro, y los tramos de pendiente me costaba hasta andar. La altura, la niebla, y la cantidad de nieve acumulada en algunas zonas hizo que incluso en las bajadas, en las que suelo relajar mi pulso, no podía porque me hundía en la nieve blandita. En fin, que no es como correr por la fuente de la bicha. Pablo me hizo de liebre y menos mal que tiraba de mí porque la voz interior había cambiado su discurso del “no vayas” al “párate”.

El reto para mí fue participar, vencer el miedo, a la maldita vocecilla que nos susurra rendición. Esto es el verdadero triunfo, no haber quedado subcampeona de Andalucía, sino tirar para adelante, porque una carrera en definitiva no es más que una metáfora de la vida, me gusta ser de las que tiran para adelante pese a todo.  Mi agradecimiento más sincero a la organización por su gran capacidad de gestión y adaptación a la adversidad, a mi Pablo por ser mi motivador en la carrera y en la vida, a Emilio presidente de Granada Ultratrail y amigo y compañero de trails por subir a ver si sus “chicos” necesitábamos algo, a Vanesa, amiga y compañera por venir a animarnos y por no inscribirse y dejarme el podium por una vez (jeje), a Gustavo y Vero por animarnos, hacer fotos, por ser como son, a Aaron por su compañía y ayuda con las cadenas en el coche y a mi amiga Rut por cuidar de nuestra hija tan maravillosamente para que podamos participar en esta aventura. Mi enhorabuena a todas las personas que participaron y a los que hicieron podium como mi amigo Raúl y mis agradecimientos también a toda persona que hizo este evento posible incluidos patrocinadores que por cierto me llevé un mochilón cortesía de Salomon que lo flipa.

Snow Runnig 2012. Campeonato de Andalucia from lokofilms on Vimeo.

El año que viene más…

Trail running por la Sierra de Parapanda

Cuántos rincones esconde esta tierra para correr!!. Ayer me quedé maravillada por un trail que hicimos por los Montes Orientales de la provincia granadina, concretamente por la Sierra de Parapanda. El punto de salida fue el pueblo de Íllora, un pueblo con verdadero encanto para amantes del mountain bike y del trail running. Todo empezó cuando mi amiga Toñi, ciclista de montaña, me comenta que con motivo del Maratón de BTT que se celebra en Íllora cada año, un amigo hace partes del recorrido corriendo y que si nos apetecía hacerlo este año. Desde el principio me encantó la idea, esa maratón de bici tiene fama de dura por los desniveles y lo técnico del recorrido así que para correr tenía que ser fabuloso, sumándole además el ambientillo deportivo del evento y el encanto de los paisajes. Así que gracias a su invitación y a que se ofreció a cuidar de Maya con Estefa, otra amiga ciclista, Pablo y yo pudimos correr con la guía de Francis, un corredor local amante de los ultras y con dos amigos suyos más.

Nunca había estado por esa zona así que desde el principio estaba como niña con zapatos nuevos, ilusionada y absorbiendo todos los estímulos visuales, auditivos y olfativos nuevos. El día estaba nublado pero aún así las vistas eran espectaculares.

El recorrido tenía bastantes desniveles empezando como casi siempre ocurre en las carreras por montaña, subiendo. Pero las subidas no muy pronunciadas aunque continuas. Los senderos, estrechos, con piedras y en tramos entre bosques. Precioso. Durante el trayecto coincidimos con los corredores/as de bici que participaban en la maratón. Aprovechábamos para animarlos. Era curioso pasar corriendo por los avituallamientos y la gente que animaba a los ciclistas se nos quedaban mirando preguntándonos que dónde habíamos dejado la bicicleta. Al ir con Francis, conocido por todos allí, la organización de la carrera se portó muy bien ofreciéndonos incluso a coger comida en uno de los avituallamientos.

Al final hicimos 21,6 km en algo menos de 3 horas, incluidas paradas, con subidas, bajadas técnicas y vistas espectaculares. Cuando acabamos compartimos el momento almuerzo con los ciclistas y acompañantes. Y luego un súper café en una cafetería local con mi amiga Toñi, una anfitriona excepcional. También me encantó el encuentro con otras de amigas del Club Ciclista en femenino Granada. La experiencia fue un lujo que posiblemente repitamos ya que el recorrido de la maratón BTT más largo tiene 74 km así que nos quedan aún kilómetros que explorar…

Este es el track del trail:

http://connect.garmin.com/activity/165814285

Gracias Toñi y Francis!!

Correr por montaña

Correr por montaña me apasiona. Ayer estuvimos corriendo 3 chicas del Club Granada Ultratrail por una ruta corta pero rápida y hoy hemos estado, además de nosotras tres, otros miembros del club haciendo un trail por Cumbres Verdes y alrededores del Trevenque de 23 km de distancia y unos 1000m de desnivel positivo. La ruta ha sido espectacular, con muchos tramos de nieve y unas vistas maravillosas. Nuestra sierra nunca deja de sorprenderme.

Si tuviera que describir la felicidad como un estado fisiológico sería precisamente el estado que te embarga cuando tras una carrera como la de hoy, estás a tope de endorfinas y con un hambre increible empiezas a comer y la comida te sabe a gloria bendita (si es que alguien la ha probado alguna vez ;) ).

Las crónicas a ambas rutas están en los otros blogs en los que colaboro:

Cuando la superación viene de la pasión y no de la obligación

Los últimos día del año 2011 los pasé haciendo una de las cosas que más me gusta, correr por el monte. El día 29 de diciembre hicimos una ruta preciosa por los alrededores de los pueblos de Olivares, Tózar y Moclín gracias al amigo Er Leon, cuyo recorrido acumuló 14,28 km con una altura ganada de 787 m. Se puede leer la crónica detallada en el blog de Pablo, Traileando.

Dos días después, el último del año, hicimos una ruta por los Neveros hacia el Llano de la Perdiz cuyo recorrido total fueron 20,85 km con una altura ganada de 774 m en compañía de algunos amigos del grupo de los “Qualquieras” (Pablo, Vanesa, Pablo, Luis Ángel, Kike, Javier).

Poco a poco, me voy sintiendo mejor en las rutas con mucha subida, mi punto débil por ahora. Bajar se me da mejor, incluso las bajadas técnicas. Estoy descubriendo mis límites y mis ritmos. Mis pies están sufriendo una transformación típica de corredores de montaña, pérdida de uñas incluidas. Ya he realizado la visita necesaria al podólogo donde me han hecho un estudio de la biomecánica de mi pisada y donde me han hecho unas plantillas a medida para compensar el insuficiente apoyo de la parte media del pie. Por ahora me está yendo bien. El podólogo me recomendó que el primer día no corriera, que las probara andando una media hora. No le hice mucho caso, en realidad ninguno. El primer día las llevé a la ruta de Olivares donde estuvimos corriendo dos horas y media, dos días después las llevé a la de los Neveros-Llano de la Perdiz donde estuvimos algo más de dos horas y media. Hasta ayer, la distancia máxima que había corrido fue una media maratón en Baza tras la cual tuve un parón de 4 años sin correr (por problemas de espalda). Y la distancia mayor en montaña, también hasta ayer, habían sido los 20,85 km de la ruta del día 31 de diciembre que he descrito más arriba.

Y digo hasta ayer porque hicimos una ruta espectacular por lo que yo denomino “El Himalaya Granadino”, es decir, la archi conocida Vereda de la Estrella (Guejar Sierra). Le tengo un cariño especial a esta ruta. La hemos frecuentado en todas las estaciones del año y cada una ofrece un paisaje diferente y a cual más hermoso. Ya sea andando o corriendo es una gozada recorrerla y contemplar la visión de los picos más importantes de nuestra sierra. El recorrido que hicimos ayer guiados por Emilio, presidente del Club Granada Ultratrail, para mí fue especial. No solo por la belleza de sus paisajes y la dureza de la ruta sino porque supuso para mí la mayor distancia nunca corrida: 27,5km y 1.400 m. D+.

Lo que más me fascina es que no me he impuesto metas de distancia ni de velocidad (en montaña te olvidas de los tiempos y es lo que más me gusta de todo). Únicamente me he propuesto salir a disfrutar en buena compañía recorriendo senderos y bosques por los montes y fabulosos sitios que tenemos por aquí. Espero conservar esta enseñanza que me da la experiencia y los veteranos en esto y escuchar a mi cuerpo, descansar cuando lo necesite y salir a correr por el placer de correr para poder seguir haciéndolo siempre.  He aprendido que cuanta menos imposiciones rígidas, mejor (al menos para mí).

Aquí os dejo los tracks de las 3 rutas:

Felices trails!!

Comienza la temporada: las cosas del directo!!

Hoy día 9 de octubre fue el día seleccionado para comenzar la temporada oficial de rutas del Club Ciclista  en Femenino Granada del que formo parte y del que soy la “Vice”. Todas teníamos mucha ilusión y muchas expectativas puestas en este día. Nuestra “Secre” Aly, como siempre, se ha currado mucho la organización del evento en facebook y todas las que comenzamos esta andadura allá por el mes de febrero del presente año teníamos muchas ganas de que se unieran a nuestro grupo (“las antiguas”) gente nueva con ganas e ilusión por el proyecto. Anachil fue la encargada de elegir la ruta y guiarnos a las 35 personas que puntualmente nos concentramos en el punto de salida. Yo no podía dar crédito a lo que veían mis ojos: 25 mujeres juntas para salir en bici. Eso no es fácil de ver. Y nuestros chicos, fieles acompañantes, han demostrado una vez más que son los mejores acompañantes de estas chicas valientes que deciden cada domingo dedicarse una mañana a ellas mismas, a disfrutar haciendo lo que más nos gusta, montarnos en nuestras bicis de montaña y pedalear.

La ruta elegida era sencilla, el nivel técnico bajo y la exigencia física suave, 40 km para ir conociéndonos y pedalear a un ritmo suave. Nada nos hacía presagiar lo que fue sucediendo a continuación, una serie de accidentillos varios que han hecho de que la ruta se denomine “Ruta de los pinchazos”.

Quizás por ser poco exigente iba más relajada, hablando más de lo habitual, lo que no me hizo ver a tiempo una rama gruesa cruzada en el camino. Intenté esquivarla pero no pude así que se coló en mi cambio trasero haciendo saltar por los aires la patilla del cambio. Al momento pensé “uff mi Cube, nuevecita, el cambio hecho pedazos, la pasta que me va a costar”. Pero por fortuna ni a mí me pasó absolutamente nada y al cambio solo hay que cambiarle una piececita de nada, una bagatela vamos. Menos mal.

Yo pensé que me tocaba dar por finalizada la ruta y arrastrar la bici el camino de vuelta pero me equivocaba. Los chicos desplegaron todo su ingenio mecánico y ahí que me apañaron con un tronchacadenas la solución perfecta: haría todo el camino restante a piñón fijo.

Cuando pasan estas cosas siempre pienso lo mismo: tengo que aprender a hacer estas cosas. En el Club organizaremos algún taller de reparaciones básicas y espero contar con la ayuda de estos mecánicos improvisados que siempre nos sacan las castañas del fuego.

La ruta transcurrió con un pinchazo tras otro así que una vez en el pueblo de destino decidimos probar a cambiar la suerte con un desayuno en el bar del pueblo. A estas alturas yo pensé “seguro que me atraganto con un churro o me da una indigestión”. Pero no. Aprovechamos el desayuno para hacer un intercambio de información referente al club, la organización y cuestiones varias a las chicas que nos conocían por primera vez. Todo fue bien.

La vuelta siguió con la misma tónica, más pinchazos y como fin de fiesta una caída doble de dos de las chicas…

A pesar de ser la ruta más accidentada de todas en las que he participado tengo que decir que me lo he pasado muy bien. Ver que el esfuerzo por fomentar este deporte entre las mujeres en nuestra provincia va dando sus frutos es una recompensa tan maravillosa que no hay pinchazo, rotura de cambio ni caída que ensombrezca la sensación.

Me despido de esta ruta “gafe” agradeciéndoles a mis compis y amigas del Club que hemos estado hoy (“las antiguas”) su entrega y compromiso con la causa y a las nuevas incorporaciones la paciencia por haber aguantado hasta el final una ruta extraña y deseando que se enganchen a este apasionante deporte y volver a verlas una vez más en nuestra cita dominguera.