De todas las cosas que es para mí la educación me voy a centrar en la idea de que a través de la educación los seres humanos, hombres y mujeres, debemos ser tratados igualmente y no en base a nuestro sexo. La educación debe superar la visión de la sociedad basada en roles de género que tanto daño está causando. Es fundamental y necesario acabar de una vez por todas con la desvalorización de la mujer en todas las sociedades.
La educación debe fomentar en los niños y niñas desde que nacen una visión igualitaria de ambos sexos y el desarrollo de la autoestima basada en la aceptación de las capacidades y habilidades de cada uno y cada una sin censurar los comportamientos asociados tradicionalmente a uno u otro rol. Sólo de esta manera estaremos creando una sociedad que tiene en cuenta a TODA la especie (y no únicamente a la mitad) y podremos eliminar una gran lacra social como es la violencia en el seno de las parejas y las familias. Por citar algún ejemplo, según el estudio “Conflictos en la adolescencia” en el que participaron más de 3000 adolescentes, llevado a cabo en el 2009 por la Liga Española de la Educación y el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, más de la cuarta parte de la muestra señala como el mayor conflicto en sus vidas la violencia en el hogar.
Estamos ante un tema complejo, abordable desde varios frentes pero sin duda la educación debería tener la misión de desarrollar seres humanos completos, igualitarios, no violentos, respetuosos con los demás, felices, y ¿cómo vamos a conseguir esto si el 50% de la población no respeta al otro 50%? La educación debe tratar múltiples aspectos pero este debe ser prioritario por su gran impacto social.

