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Aprender a ser

El otro día leí en un blog sobre educación (http://www.aprenderenlibertad.com/) que hay 3 tipos de aprendizajes: aprender a saber, aprender a hacer y aprender a ser y que en nuestra sociedad y sistema educativo está invertido el orden de importancia que se le dan a dichos aprendizajes ya que invertimos nuestros primeros 25 años de vida (que además son los más determinantes) en aprender a saber (hechos, datos) y aprender a hacer y no le prestamos atención a descubrir quienes somos y qué queremos hacer con nuestra vida (aprender a ser). Para más detalles recomiendo leer esa entrada en su fuente original.

Comparto parte de lo que el autor cuenta pero yo solo espero que nunca sea tarde para aprender a ser. Yo intento aprender a ser cada día aunque reconozco que realmente lo que me apetece en la actualidad es dedicar más tiempo a este aprendizaje y muchísimo menos a aprender a hacer. A mis 35 recién cumplidos todavía no se muy bien en ciertos aspectos qué quiero ser cuando sea mayor…

La vida, sin duda la mejor escuela

¿Cuántas veces se nos presenta la oportunidad de vivir por segunda vez una situación en la que lo pasaste mal y pensaste “esto no me pasa más”? Pues a mí me ha pasado. Cuánta suerte he tenido de practicar lo que aprendí y ponerme a prueba!!

Hace unos días contaba una desagradable experiencia ocurrida en un hospital granadino cuando fui a presentar un curso de la empresa para la que trabajo. En ese momento, dada mi inocencia, la experiencia me impactó y el señor que la produjo para mí se convirtió en no menos que un ogro, un ser demoníaco. Ay, Marga, que inocente… ese señor ahora es como un aprendiz de brujo al lado de otro “caballero” que he tenido la oportunidad de conocer hoy. Sigue leyendo

La mancha de una mora con otra mora se quita

Es curioso que este dicho popular suele aplicarse a temas amorosos, o más bien des-amorosos, cuando se alude al hecho de que no hay nada mejor para olvidar a un ex-amante que dejarse caer en los brazos de otro…

Hoy le he encontrado otra aplicación al dicho, menos “romántica” pero que me ha hecho comprender que no hay nada mejor para olvidar un mal momento como un buen momento que te quite el regusto rancio del anterior. En concreto, para olvidar mi última mala experiencia presentando un curso en un hospital granadino nada mejor que una buena experiencia presentando el mismo curso en un hospital gaditano. Ese Cádiz, olé!!