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Cambio de año, algo más que un símbolo

Una parte de mí no quiere escribir un post sobre el fin de un año y el comienzo de otro. De lo positivo y negativo. El balance final materializado en lista. En cambio aquí me encuentro, vertiendo palabras en un espacio que se resiste a ser rellenado. Y me pregunto por qué. Quizás porque me funcionó. Quizás porque me propuse pocas cosas para este casi extinto 2011 y las he cumplido. Quizás por el poder del simbolismo. El ser humano se marca metas y las cumple, casi siempre. Porque a veces, el primer paso para conseguir las cosas es quererlas de verdad. Porque estamos en una época histórica donde parece que todo es negativo. Donde las palabras que pueblan nuestra mente están marcadas por la “crisis”, la quiebra, la especulación… y yo reivindico que surjan otras más afables: amor, paz, tranquilidad, familia, amistad, salud…

Como si de un enfoque de activos en salud se tratase, me propongo fijarme en el éxito de quienes hacen las cosas bien, para aprender, para superar obstáculos, para ser FELIZ. Y no el éxito entendido como fama o dinero, sino el éxito entendido como la posibilidad de hacer lo que más me gusta con la gente a la que quiero y el mayor tiempo posible. Ya lo decían, el tiempo es oro. Cuánta verdad.

Por eso al final estoy escribiendo esto porque creo en el poder de las palabras, ya que materializan un pensamiento. Y cuando pensamos creemos, y cuando creemos conseguimos.

Termina un año que ha sido muy positivo para mí y con la ilusión puesta en que el año próximo será por lo menos como este, espero disfrutar de mi gente y de mis deportes y como siempre seguir aprendiendo, ya que la vida es un aprendizaje constante

Feliz Navidad!!

Pedaleando, un estilo de vida sano, ecológico y barato

Todas las mañanas atravieso la ciudad dándole a los pedales para ir a trabajar.  La sensación es maravillosa. Atravesar la ciudad en bici es muchísimo mejor que hacerlo en coche. Se respira libertad.  Al pedalear todo fluye, la sangre por el cuerpo y con ella el oxígeno.  Cuando el cerebro tiene oxígeno las ideas fluyen y se dibuja una sonrisa en el rostro.

Llego algo cansada al trabajo tras 4o minutos con ligera pendiente y fuerte pendiente al final, pero satisfecha. El grado de cansancio suficiente para trabajar con alegría pero sin energía extra para derrochar en las cosas accesorias que a veces, por desgracia, acompañan al trabajo: las discusiones innecesarias o los pensamientos negativos. Sólo las tareas, me centro únicamente en las tareas. Trabajar, pedalear, fluir…

Se debe de notar, que me gusta y que disfruto. Ayer cuando llegué a casa mi hija me dijo: “mami, te he hecho un dibujo para que lo lleves al trabajo” y cuando lo vi me encantó. Es el dibujo que acompaña esta entrada. Dice la mami-ciclista (yo) “voy montando y disfrutando”.

Otro motivo más de satisfacción, la imagen que mi hija va formánose de su mamá. Me ve feliz, sana, ecológica y de paso le transmito esos valores fundamentales para su educación. Estoy deseando que llegue la hora de volver a casa para pedalear pero esta vez todo cuesta abajo, todo disfrute.

¿Se necesitan más razones para cambiar el coche por una bicicleta?

Motivación, esfuerzo y serenidad

El primer requisito para dejar de fumar es querer hacerlo. Pienso que muchas personas fumadoras que lo intentan y no lo consiguen es porque realmente no lo quieren dejar. Uno de los motivos puede ser el miedo a reconocer que no serán capaces postergando así la decisión de abandonar el hábito para no enfrentarse a su “fracaso”.

Otro motivo puede ser el esfuerzo. A la mayoría de personas no le gusta esforzarse. Estamos en una sociedad del “bienestar” entendida como “conseguir las cosas fácil y cómodamente” lo que ha repercutido en la generación de una conducta “perezosa”. Pero, como dice la sabiduría popular “el que algo quiere algo le cuesta”.

Muchas personas fumadoras pensarán que es fácil decir todo esto pero que la adicción es real, está ahí y no es cuestión de voluntad, motivación y esfuerzo. La ansiedad que provoca no solo el hecho de no fumar sino también el simple hecho de pensar en dejarlo hace que la adicción permanezca.

Por ello, por mi experiencia personal, pienso que el tercer elemento indispensable (y quizás más difícil) consiste en tener una mente serena. La serenidad se puede cultivar, al igual que conseguimos mejorar otras cualidades mediante la práctica, el ejercicio o el entrenamiento.

Resumiendo, mi receta basada en mi experiencia, consiste en:

Localizar cuál de estos tres aspectos es tu punto débil  permitirá centrar la atención y trabajar en él/ellos para lograr al fin dejar el nocivo hábito.