De la percepción y su distorsión

Cuenta una historia tradicional japonesa que estando un jinete cabalgando por un camino vió a un campesino descansando a la sombra de un árbol y sobre su pecho un escorpión que iba acercándose a su boca hasta que se introdujo por ella. El jinete al galope acudió hasta donde estaba el campesino y lo despertó a gritos, insultos, latigazos y le hizo comer excrementos de caballo. El campesino aturdido y azotado por el jinete comenzó a comerse los excrementos entre sollozo y grito de ¿por qué me estás haciendo esto?. De repente vomitó y expulsó al escorpión de su estómago. El campesino sorprendido y agradecido le dijo al jinete que porqué no lo había despertado de otra manera menos agresiva. El jinete le constestó que si hubiera ido de otro modo no le hubiera dado tiempo y no le hubiese creido, además si no hubiera comido algo tan desagradable no hubiera vomitado y con las convulsiones de los latigazos evitaba que el escorpión le mordiese. El campesino le regaló una sortija como muestra de agradecimiento por salvarle la vida. Ambos se despidieron.
En otro lugar del camino se encontraba un grupo de campesinos en el que uno de ellos relataba la siguiente historia: “No puedo dar crédito de la maldad de algunas personas. Acabo de ver como un jinete molesto porque un campesino le estorbaba en el camino lo ha despertado a latigazos, le ha dado de comer excremento de caballo y encima le ha robado una sortija”.

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3 pensamientos en “De la percepción y su distorsión

  1. En esta linea:
    Un padre y un hijo estaban en el campo, y le dice el hijo al padre:
    – Hay que ver padre, que mala suerte que se nos haya perdido el caballo!
    – Hijo mio, no sabemos si es mala suerte!
    – Pero padre, si era el unico que teníamos, tiraba del carro, nos llevaba…
    – Hijo mio, no sabemos si es mala suerte…

    Al dia sigueinte, apareció el caballo con uno nuevo, y el hijo dijo:
    – Es verdad padre, tenias razón. Hay que ver que buena suerte!
    – Hijo mio, no sabemos si es buena suerte!!!
    – Pero si ya tenemos dos caballos!
    – Hijo mio, no sabemos si es buena suerte!

    Esa tarde, el hijo monto al caballo nuevo y como no estaba acostumbrado, lo tiró y se partió un brazo.
    – Es verdad padre, tenias razón, hay que ver que mala suerte!
    – Hijo mio, no sabemos si es mala suerte!
    – Pero padre, que me he roto el brazo!!!
    – Hijo mio, no sabemos si es mala suerte!

    Al dia siguiente vino el ejercito a reclutar y al verlo con el brazo roto y cuidando a un viejo, no se lo llevaron, y ya dijo el hijo:
    – Padre, tenias razón!

  2. Si, me ha gustado la historia, ¿qué es la suerte? no hay mal que por bien no venga…lo que es malo para uno es bueno para otros…
    Un beso

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