Pedaleando, un estilo de vida sano, ecológico y barato

Todas las mañanas atravieso la ciudad dándole a los pedales para ir a trabajar.  La sensación es maravillosa. Atravesar la ciudad en bici es muchísimo mejor que hacerlo en coche. Se respira libertad.  Al pedalear todo fluye, la sangre por el cuerpo y con ella el oxígeno.  Cuando el cerebro tiene oxígeno las ideas fluyen y se dibuja una sonrisa en el rostro.

Llego algo cansada al trabajo tras 4o minutos con ligera pendiente y fuerte pendiente al final, pero satisfecha. El grado de cansancio suficiente para trabajar con alegría pero sin energía extra para derrochar en las cosas accesorias que a veces, por desgracia, acompañan al trabajo: las discusiones innecesarias o los pensamientos negativos. Sólo las tareas, me centro únicamente en las tareas. Trabajar, pedalear, fluir…

Se debe de notar, que me gusta y que disfruto. Ayer cuando llegué a casa mi hija me dijo: “mami, te he hecho un dibujo para que lo lleves al trabajo” y cuando lo vi me encantó. Es el dibujo que acompaña esta entrada. Dice la mami-ciclista (yo) “voy montando y disfrutando”.

Otro motivo más de satisfacción, la imagen que mi hija va formánose de su mamá. Me ve feliz, sana, ecológica y de paso le transmito esos valores fundamentales para su educación. Estoy deseando que llegue la hora de volver a casa para pedalear pero esta vez todo cuesta abajo, todo disfrute.

¿Se necesitan más razones para cambiar el coche por una bicicleta?

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