Jamón Serrano y deporte

Los deportistas necesitamos consumir una mayor cantidad de algunos nutrientes, como proteínas, vitaminas del grupo B entre las que se encuentran la B1, B2, B6, y niacina, minerales, como el hierro, el zinc y carbohidratos, que constituyen el combustible primario del músculo en ejercicio.

En cuanto a las proteínas, mientras que para la población en general se recomienda tomar 0,8g/kg/día de proteína, en deportistas parece conveniente tomar más cantidad. Los últimos hallazgos parecen apuntar a que los atletas de deportes de resistencia necesitaran más proteínas en su dieta que los atletas que entrenan la fuerza (entre 0,94 y 1,8 g/kg de peso corporal/día). [Ann C Grandjean. Proteínas para los Atletas ¿Cuáles son los Requerimientos Proteicos de los Atletas?. G-SE Standard. 13/02/2004. g-se.com/a/241/].

Por eso, el Jamón Serrano es un alimento ideal para incluir en los menús diseñados para deportistas, ya que dos lonchas cubrirán del 22’87 al 15’25% de las necesidades de proteínas de un deportista de unos 60 kilogramos de peso.

Además de las proteínas, su contenido en hierro de tipo hemo (de mejor absorción y biodisponibilidad que el hierro de origen vegetal) es esencial para la prevención de anemias. En este sentido, si eres mujer, con más motivo puesto que las mujeres deportistas somos más propensas a sufrir anemia. Además, si se toma el Jamón acompañado con un alimento rico en vitamina C, como un zumo de naranja o tomate natural, se consigue que el hierro del jamón se absorba aún con más facilidad.

Otro de los nutrientes que precisamos los deportistas en mayor medida que las personas sedentarias, son las vitaminas del grupo B, ya que intervienen en los procesos de producción de energía en el organismo y el Jamón Serrano es rico en estas vitaminas.

Además del hierro mencionado, el jamón ibérico tiene de media 2,3 mg. de zinc por cada 100 gramos de jamón. El zinc es fundamental para tener un buen funcionamiento del sistema inmunológico y un correcto crecimiento y desarrollo de los individuos.

Además, si lo tomas con pan (mejor integral) estarás tomando carbohidratos y ¿a quién no le gusta un bocadillo de jamón serrano o unas tostadas de tomate, aceite de oliva y jamón serrano? Ummmm, se me hace la boca agua…

Os recomiendo los mejores jamones curados en La Alpujarra Granadina, Jamones Abuxarra, de una buena amiga mía y además se pueden comprar por Internet desde cualquier punto de nuestra geografía.

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La otra cara de Jarapalos: la importancia del apoyo familiar

Y el gran día llegó. Llevábamos unas semanas con la ilusión de “Jarapalos”, el Maratón Alpino que se celebra en la Sierra de Mijas (Alhaurín de la Torre, Málaga). Pablo nunca había participado en un maratón, así que estábamos muy ilusionados y con curiosidad de saber como lo haría, ¿lo acabaría? ¿en cuánto tiempo? La gente de Granada Ultratrail se había organizado para ir el día anterior, dormir allí en unos apartamentos, cenita conjunta y estar preparados y listos para la gran carrera. Así que allí que nos fuimos Pablo, Maya y yo junto con Antonio Luis, Lara y sus hijos, Emilio y Rosario, Vanesa, Manuel y su familia.

Hasta el sabado por la mañana, que Pablo me despertó a las 5:40 (que alegría!!) no había pensado realmente en mi papel en todo este asunto. Porque claro, estoy acostumbrada a ir a las carreras de Pablo para animar y hacer fotos (al igual que él viene cuando soy yo la que salgo en bici o a correr) pero casi siempre suele ser poco tiempo y en zonas donde se puede hacer algo como ir a tomar café, por ejemplo. La cosa en Jarapalos es distinta. Bien distinta. Menos mal que no iba sola, ya que he tenido dos compañeras de fatiga, Rosario (mujer de Emilio) y Lara (mujer de Antonio Luis).

Porque claro, hacer un maratón es algo fuerte, exige un gran esfuerzo y capacidad de sacrificio de los corredores. Pero al contrario que nosotras, ellos tienen 6 horas de recorrido programado, con avituallamientos, unas vistas impresionantes, o sea, “distracción” garantizada…pero, ¿qué me dices de nosotras? eso sí que exige una gran creatividad y capacidad de sacrificio. Llenar ese hueco con algo que hacer no es tarea fácil.

Aquí una muestra de en qué invertí parte del tiempo:


Menos mal que la excelente organización de la carrera había previsto una Carrera Infantil de Orientación para niños con acompañantes. Lara y yo nos apuntamos con nuestras niñas y tengo que decir que ha sido una experiencia maravillosa. Nunca había interpretado un mapa. Siempre digo que me pierdo hasta en mi casa pero he descubierto que no es verdad. Si estás acostumbrada a que te guien, tu cerebro no registra recorridos pero cuando dependes de tí misma, al menos en mi caso, no soy tan mala orientándome. Ha sido un placer recorrer casi 4 km con las niñas buscando balizas. Mi Maya, como siempre, ha estado genial, al igual que Hanna y Oliver. Se han divertido mucho y lo han hecho fenomenal. Además en el último km hemos tenido la oportunidad de coincidir en el trayecto con los corredores más rápidos, los que llegaban a meta en 4 horas y pico. Les hemos aplaudido y vitoreado ya que esto es toda una proeza.


Y tras la carrera de orientación, comer algo, hacer un poco de tiempo fue llegando el momento de esperar a la entrada de nuestros corredores. Si bien yo esperaba que Pablo entrara tras unas 6 horas, me sorprendió un mensaje en mi buzón de voz anunciándome que le quedaban 5km cuando el cronómetro oficial de meta marcaba algo menos de 5 horas. Wow, pensé yo, está muy cerquita ya.

Así que le dije a Maya que se fuera para una zona antes de meta a esperar a su papá mientras yo esperaba con cámara en mano para hacer la foto perfecta. Un equipo de apoyo está listo y preparado. A Maya le hacía ilusión entrar corriendo con su papi y al papi con su hija ¿no? A mí me hubiera encantado ser yo la que entra tras 42 km en un tiempo así y con mi hija de la mano… subidón!!

Concluyendo, ha sido una experiencia muy positiva aunque tengo que decir que extenuante. A pesar de no haber corrido la maratón ir de acompañante exige un esfuerzo nada desdeñable, madrugón, cambio de rutina y no poder desayunar como habitualmente, consecuentemente desajustes “intestinales”, aburrimiento, concentración para no perder a la niña y para hacer fotos, carrerita de orientación por el entorno, comer mal (creo que habré engordado un par de kilos, es lo que tiene comer como un corredor pero sin correr, jeje), un poco de aburrimiento, sueño…pero aún así lo volvería a hacer.

Enhorabuena a los corredores/as de Granada Ultratrail/Cualquieras por acabar el X Maratón Alpino Jarapalos 2011 y enhorabuena por tener unas mujeres como nosotras. Gracias a Rosario y a Lara por compartir conmigo unas risas y chistes cuando hablábamos de lo que significa ser mujer de un corredor y apoyarlo en su pasión.

Fin

Monitores deportivos: Unos maestros muy especiales

En numerosas ocasiones reflexiono sobre la educación y los maestros y hoy voy a hacerlo sobre un tipo de “educación” y de “maestros” que para mí son fundamentales por cuanto representan un magnífico ejemplo de lo que es la buena enseñanza. Me refiero a los monitores deportivos.

Un buen monitor deportivo no enseña únicamente los conocimientos y habilidades propios de la disciplina que imparte sino que además es fundamental en el proceso de maduración del niño o de la niña puesto que contribuye al desarrollo global de su persona. Yo asisto cada martes y jueves con mi hija a un rocódromo ya que está inscrita en el Club Deportivo de Escalada de La Zubia.

A mí hija le encanta escalar. Lo curioso es que empezamos a llevarla porque tanto su padre como yo habíamos sido escaladores en nuestra adolescencia y luego esporádicamente hemos estado yendo y viniendo a la roca. El tema es que lo que empezó siendo una actividad por prolongación de nuestros gustos se ha convertido en algo que ella hace por sí misma porque quiere y le gusta. Y aquí es muy importante la labor que está haciendo su monitor Juan Carlos.

La disciplina deportiva también influye por supuesto en el desarrollo de habilidades de los niños y niñas, por ejemplo, no es lo mismo el deporte individual que el colectivo. En este sentido, la escalada tiene unas características específicas que junto con las habilidades pedagógicas del monitor incide en los  los siguientes aspectos además de los relacionados con el hecho específico de escalar (y que yo observo en Maya): Sigue leyendo

Gestionar las emociones: superar el miedo

Siempre me ha fascinado el mundo de las emociones y sobre cómo las gestionamos para superar el día a día ya que éstas están detrás de la mayoría (sino de todos) de los acontecimientos que nos pasan en la vida, percibamos éstos como buenos o como malos.
Pero, ¿qué son las emociones? He leído muchas definiciones, pero resumiendo, una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Según algunos autores, existen 6 categorías básicas de emociones primarias: miedo, sorpresa, aversión, ira, alegría y tristeza.

De estas 6 emociones, únicamente la alegría es positiva y la sorpresa es neutra, el resto (miedo, aversión e ira) se valoran como negativas aunque sin duda son necesarias para la supervivencia.

Además existen muchas otras emociones que son más complejas, derivadas, ya que necesitan para ello de un complejo desarrollo previo de ciertas habilidades cognitivas como pueden ser la culpa, la verguenza y el orgullo.

Cuando en alguna situación cotidiana nos bloqueamos porque algo está impidiendo que actuemos como nos gustaría hacerlo un ejercicio mental que suelo hacer es pensar sobre qué emoción de entre estas seis estará actuando como bloqueador. Una vez que identifico la emoción pienso en una estrategia para gestionarla. Por ejemplo, a veces, cuando damos una mala contestación a una persona cercana (amigo o familiar) y reflexionamos sobre el porqué de esta conducta puede ser que la emoción que hay detrás puede ser tristeza (si nos sentimos tristes porque esta persona se aleja), miedo (si tememos perder su amistad) o ira (si estamos enfadados porque nos hemo sentido ofendidos y no hemos sabido resolver el conflicto de manera constructiva). En función de la emoción que esté provocando ese comportamiento la estrategia será diferente. No es lo mismo gestionar la tristeza, que la ira o el miedo.

El miedo se define como la anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Este peligro puede ser real o imaginario. Gracias a esta emoción tendemos a protegernos de situaciones potencialmente peligrosas incluidas las mortales.

En la práctica de un deporte que conlleva riesgo, la gestión de la emoción del miedo es fundamental para mejorar la práctica deportiva y por tanto alcanzar el mayor desarrollo posible de la habilidad. A lo largo de los múltiples deportes que he practicado y practico siempre existe un alto grado de miedo que gestionar. Y quizás sea este miedo lo que me engancha a estos deportes. Pero claro, siempre y cuando mi gestión del miedo sea eficaz, de lo contrario me impediría realizar ciertas cosas. Entrenar la mente en la práctica deportiva me ayuda a gestionar el miedo en otras situaciones de la vida, aunque no siempre son extrapolables, sobre todo cuando hay factores externos que no dependen de una misma (como en el entorno laboral por ejemplo).

Cuando me encuentro ante un reto, una dificultad técnica y no me siento capaz, me doy cuenta que tengo miedo (a caerme, a hacer el ridículo, etc.) y entoces analizo la situación para descomponerla en factores que puedo controlar y los que no, intento objetivizar y cuando la conclusión es a mi favor, el miedo desaparece. Como cuando me enfrento a una subida o bajada técnica con la bici como la que se ve en este vídeo:

Equipos con emoción

Hoy he asistido a la presentación oficial del libro “Equipos con emoción” cuyo editor es un gran profesional de la comunicaciòn en el sistema sanitario y compañero de trabajo en la empresa para la que trabajo.

Han hablado del libro, el gerente del SAS (Servicio Andaluz de Salud), el gerente de la EASP (Escuela Andaluza de Salud Pública), dos de sus autores: María Ángeles Prieto y el propio editor Joan Carles March (@joancmarch) y un representante de Novartis.  El libro se ha basado en un estudio sobre clima organizacional llevado a cabo por profesionales de la EASP en los centros sanitarios de nuestro SSPA (Servicio Sanitario Público Andaluz).

Entre las ideas fundamentales que han señalado destaco las siguientes:

  • Trabajar en Equipo es difícil pero merece la pena
  • A trabajar en equipo se aprende

No entraré en el contenido del libro puesto que aún no lo he leido y tengo verdaderas ganas de hacerlo. Lo que me ha llevado a escribir este post es la reflexión que me ha generado sobre mi propio papel en los equipos a lo largo de mi vida. Porque claro, como muy bien dicen los autores de este libro y muchos otros que escriben sobre el tema, es que no hay que confundir un grupo con un equipo. A lo largo de nuestra vida formamos parte de numerosos grupos (el grupo de la clase de 5º de primaria, el grupo de la facultad, el grupo de amigos de facebook, etc.) Pero, ¿de cuántos equipos hemos formado parte realmente?

En mi infancia y adolescencia formé parte de un equipo femenino de voleibol. Y pensando en ello me vienen a la mente muchas de los rasgos definitorios de equipo: trabajar juntos para un objetivo común, implicación emocional, compartir experiencia vital y sobre todo EMOCIÓN. Nos emocionábamos con los éxitos y con las derrotas, nos animábamos unas a otras, entrenábamos duro para superar dificultades, nos ayudábamos, ganábamos partidos juntas y los perdíamos juntas también. Todas para una, una para todas. Éramos un verdadero equipo.

Actualmente también tengo una experiencia de equipo deportiva: formar parte de un club de ciclismo (del cual soy la vicepresidenta) cuyo objetivo es promocionar la práctica de este deporte en las mujeres. Estamos los momentos iniciales del equipo en lo que según los autores del libro sería la fase de agitación (un equipo pasa por 4 fases: formación, agitación, normalización y realización) y ya estamos siendo testigos de como aunamos esfuerzos para conseguir objetivos comunes (buscar patrocinio, creación de herramientas para el conocimiento y difusión del club, preparar las rutas, etc.).

Cuando pienso en trasladar esto al ámbito laboral me doy cuenta de que por desgracia actualmente no formo parte de un equipo. Como mucho, he formado parte de numerosos grupos de trabajo. Pero como he dicho anteriormente, un grupo no es un equipo. Y eso se nota. Y sobre todo se echa de menos. Implicarse emocionalmente en un trabajo pasa por compartir con otras personas las mismas emociones, de alegría, de tristeza, de conseguir éxitos sumando esfuerzos individuales, de superar dificultades…

Así he llegado hasta mi última reflexión: mi familia es mi verdadero equipo. Y pueden pensar que todas las familias son un equipo pero no tiene por qué. Es decir, puede que haya familias que sean un grupo de personas unidas por un parentesco (sanguíneo o político) pero para formar un equipo, al igual que en el deporte o en el trabajo, se necesita algo más. Se necesita remar en la misma dirección, tener como objetivo común el bien del grupo por encima del bien individual. Es sentir que lo que es bueno para la familia es bueno para cada uno de sus miembros. Es protegerse unos a otros. Eso y mucho más es lo que me hace sentir mi familia, mi verdadero equipo con emoción.