Monitores deportivos: Unos maestros muy especiales

En numerosas ocasiones reflexiono sobre la educación y los maestros y hoy voy a hacerlo sobre un tipo de “educación” y de “maestros” que para mí son fundamentales por cuanto representan un magnífico ejemplo de lo que es la buena enseñanza. Me refiero a los monitores deportivos.

Un buen monitor deportivo no enseña únicamente los conocimientos y habilidades propios de la disciplina que imparte sino que además es fundamental en el proceso de maduración del niño o de la niña puesto que contribuye al desarrollo global de su persona. Yo asisto cada martes y jueves con mi hija a un rocódromo ya que está inscrita en el Club Deportivo de Escalada de La Zubia.

A mí hija le encanta escalar. Lo curioso es que empezamos a llevarla porque tanto su padre como yo habíamos sido escaladores en nuestra adolescencia y luego esporádicamente hemos estado yendo y viniendo a la roca. El tema es que lo que empezó siendo una actividad por prolongación de nuestros gustos se ha convertido en algo que ella hace por sí misma porque quiere y le gusta. Y aquí es muy importante la labor que está haciendo su monitor Juan Carlos.

La disciplina deportiva también influye por supuesto en el desarrollo de habilidades de los niños y niñas, por ejemplo, no es lo mismo el deporte individual que el colectivo. En este sentido, la escalada tiene unas características específicas que junto con las habilidades pedagógicas del monitor incide en los  los siguientes aspectos además de los relacionados con el hecho específico de escalar (y que yo observo en Maya): Sigue leyendo

Caliza, sudor y magnesio

Sentir de nuevo la roca. El cuerpo poco a poco va habituándose a los movimientos en la roca, a veces sutiles, otras, contundentes. Pasar del anquilosamiento a la fluidez. Todo lleva su tiempo, solo hay que esperar. Esperar mientras se escala. Y mientras tanto el cuerpo dolorido, magullado, como prueba de que estuvo allí. Colgado, aplastado contra una grieta, contra un resalto en la roca apenas perceptible desde abajo pero al que te aferras con todas tus fuerzas cuando lo tienes delante. Como recompensa, las risas con los compis escaladores y la mayor de todas ver a Maya, con esa gracia natural con la que se encarama a la roca y coloca sus piernas y manos allí donde su instinto le va marcando. Sublime. Y a la vuelta, ese olor en las manos, pelos y ropa, esa mezcla de caliza, sudor y magnesio que acompañan en el viaje de regreso a casa  y que te transporta a otra vida. A esa vida donde todo giraba en torno a piedras, donde la sucesión de momentos eran unidos por una cuerda dinámica.

Boulder Torcal de Antequera

Marga en Torcal

Boulder en Torcal de Antequera

Pablo en Torcal

Maya Torcal de Antquera

Maya en Cogollos Vega

Descansando en el Torcal