La música y la actividad física

En el año 2007, se produjo un hecho significativo en relación con la música y la competición: el comité organizador de la Maratón de Nueva York prohibió a los participantes correr con música alegando motivos de seguridad. La respuesta de los corredores fue contundente, desobedecer la prohibición aún a riesgo de ser descalificados de la carrera. Este hecho puso el foco de atención en los posibles efectos de la música en la psique humana.

En el artículo “Music in Sport and Exercise: An Update on Research and Application” de los autores Costas Karageorghis and David-Lee Priest (Brunel University), publicado en la revista americana The Sport Journal, los autores hacen una revisión de los resultados de investigaciones sobre la influencia de la música en el deporte y el ejercicio. Sigue leyendo

¿Por qué corren las mujeres?

Hace apenas 40 años, correr era considerado un deporte inapropiado para mujeres y quien iba a pensar por entonces que hoy día cada vez hay más mujeres que corren, de todas las edades y tipologías (jóvenes y mayores, delgadas y no tanto, ex atletas o no).

Haciendo un repaso a la historia,  encontramos que la mayor distancia que les permitían correr a las mujeres en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 fueron 800 m y posteriormente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984) se añadieron, el maratón, los 3000m y 1500m.  En carreras organizadas, las mujeres a menudo corrían de manera extra-oficial y se les animaba a no correr en la línea de salida. En este campo, como en otros, la mujer también ha sufrido la discriminación. Sigue leyendo

¿Dónde está tu fortaleza? Vs ¿Dónde está tu límite?

La frase “¿Dónde está el límite?” se ha popularizado últimamente en el ámbito deportivo, gracias entre otras cosas al poder mediático de Josef Ajram y su libro con el mismo nombre. En el mundo del deporte, las personas buscamos cada vez más aumentar nuestras capacidades, rendir más. Pero, ¿por qué? Supongo que es natural en el ser humano, de naturaleza exploradora, ampliar los límites de su mundo, tanto el externo como el interno. Cuando nos enfrentamos a nuevos retos y salimos airosos seguimos sin saber donde está nuestro límite, pero sí sabemos precisamente donde NO está.

A mí la palabra “límite” no me gusta mucho porque es, valga la redundancia, limitante. Creo que no hay un tope donde una persona pueda llegar, la capacidad humana es grande si se combinan múltiples factores, internos y externos. Y esto es así para numerosas habilidades, de naturaleza intelectual, física y emocional. Por ello, cuando nos conocemos a nosotros mismos en cada nueva experiencia a la que nos enfrentamos, me gusta pensar que no exploramos nuestros límites sino nuestras potencialidades o fortalezas. Podemos decir “soy capaz de esto” “he logrado aquello”. No podemos saber nuestros límites porque no podemos participar en todas las posibles experiencias (implicaría probarnos en todas y cada unas de ellas además en diferentes estados y formas). Sigue leyendo

Correr y ser uno mismo

A veces, la vida te acobarda. Es así, inevitablemente el paso del tiempo y el aumento de responsabilidades van mermando la capacidad de arriesgarse. En muchos de los entornos en los que nos encontramos en nuestro día a día tenemos pocas oportunidades de ser nosotros mismos. En el trabajo más veces de las que me gustaría reprimo las ganas de expresar mi opinión. Porque lo intenté y no me fue bien. Porque con 20 años cuando no tenía hija ni hipoteca era más valiente. Por eso, cuando tengo previsto salir a correr con mis amigos y no ha parado de llover en toda la noche y me despierto pensando en la que nos va a caer ahí arriba en la montaña pienso que estoy deseando, deseando que el agua se lleve toda la cobardía. Deseando que salga la verdadera yo, la que disfruta como una niña corriendo por senderos, rodeada de árboles. Me gusta el riesgo, la aventura. Esa sensación de no saber exactamente qué vamos a encontrarnos. Ahí en el monte, con mi gente, soy de verdad yo. Fluyo. Existo. Soy feliz.

La crónica de la carrera en:

http://granadaultratrail.blogspot.com.es/2012/04/aquarunning-en-sierra-nevada.html

A veces ser madre se antepone a todo

A las 9:30h de hoy tuvo su comienzo la VI Carrera de Montaña Sierra Elvira. Una carrera exigente dentro de la copa andaluza con 29km y 1900 metros de desnivel positivo. Todos dicen que es una carrera dura. Estaba inscrita desde hace meses y no había pensado mucho en ella hasta hace un par de días,  como suele ocurrir en estos casos, cuando de pronto caí en la cuenta de que no había gestionado nada para dejar a nuestra hija mientras corríamos. Para cada carrera siempre encontramos la manera de que algún amigo/a se haga cargo de ella, o también se ha dado el caso de hacer que mi madre se desplaze desde Cádiz para quedarse con ella. Pero este fin de semana no ha podido ser nada de esto. De pronto un agujero negro se abrió dentro de mi cabeza. No soy muy defensora de la idea de que las madres son al final quien se encargan de los hijos/as puesto que en mi caso las cosas por fortuna funcionan de otra manera. Pero en lo más hondo de nuestro código genético o de años de culturalización se ha debido marcar a fuego el sentido de la maternidad y para mí, de manera consciente o incosciente, empezó a crecer la idea cada vez más fuerte de que no iba a participar en la carrera. No quería pedir de nuevo favores o recurrir a personas menos cercanas y lo que no quería por nada del mundo es transmitirle a mi hija la sensación de que es una pelota que suelto con alguien toda la mañana del sábado mientras sus papis corren. Así que empezaron a salir otras excusas en mi cerebro: estoy cansada, mi tiroides va mal, tengo el hierro bajísimo, la alergia. Y todas estas excusas son verdad, pero pueden ser razones suficientes para alguien que busque en la carrera hacer una buena marca o incluso podium. Pero siendo sincera, yo soy finisher y para mí el triunfo es terminar y disfrutar en el camino…pero en estas condiciones no iba a disfrutar así que decidí quedarme con mi hija e ir a ver a los corredores a la meta, animar a Pablo y a mis compis GUTs y disfrutar de la paella del final. Supongo que habrá más Sierras Elviras esperando para mí…

Motivación, esfuerzo y serenidad

El primer requisito para dejar de fumar es querer hacerlo. Pienso que muchas personas fumadoras que lo intentan y no lo consiguen es porque realmente no lo quieren dejar. Uno de los motivos puede ser el miedo a reconocer que no serán capaces postergando así la decisión de abandonar el hábito para no enfrentarse a su “fracaso”.

Otro motivo puede ser el esfuerzo. A la mayoría de personas no le gusta esforzarse. Estamos en una sociedad del “bienestar” entendida como “conseguir las cosas fácil y cómodamente” lo que ha repercutido en la generación de una conducta “perezosa”. Pero, como dice la sabiduría popular “el que algo quiere algo le cuesta”.

Muchas personas fumadoras pensarán que es fácil decir todo esto pero que la adicción es real, está ahí y no es cuestión de voluntad, motivación y esfuerzo. La ansiedad que provoca no solo el hecho de no fumar sino también el simple hecho de pensar en dejarlo hace que la adicción permanezca.

Por ello, por mi experiencia personal, pienso que el tercer elemento indispensable (y quizás más difícil) consiste en tener una mente serena. La serenidad se puede cultivar, al igual que conseguimos mejorar otras cualidades mediante la práctica, el ejercicio o el entrenamiento.

Resumiendo, mi receta basada en mi experiencia, consiste en:

Localizar cuál de estos tres aspectos es tu punto débil  permitirá centrar la atención y trabajar en él/ellos para lograr al fin dejar el nocivo hábito.