Sierra Nevada espectacular!

El día 24 de julio fue el día elegido para cerrar la temporada de MTB de nuestro Club Ciclista en Femenino Granada. Con una subida al Veleta espectacular pusimos fin a nuestra temporada de rutas planificadas desde que empezamos nuestra andadura allá por el 28 de febrero. Lejanas quedan ya aquellas primeras salidas  por carriles de campo caracterizados por mucha distancia con escasa dificultad técnica pero sin duda ideales para hacer piernas y prepararnos para lo que toca ahora: afrontar la nueva temporada con ilusión y buenos cuadriceps.

La ruta planificada era la “Subida a la Laguna de la Caldera” pero algunos/as de los que estabamos allí pensando que la ruta contemplaba la subida hasta el Veleta nos dirigimos hacia la cumbre y  posteriormente continuamos con la ruta inicial.

Granada nunca deja de sorprenderme y a la vez me pregunto si los granadinos son conscientes del tesoro que esconde sus montañas. Sin palabras me quedo para expresar la belleza natural de sus montes, sus lagunas, su flora y su fauna. No nos faltó de nada. La ruta a nivel físico fue exigente, 34 kilómetros en los que tuvimos que salvar más de 1.000 metros de desnivel. Subiendo se sufre, pero la verdadera consciencia de lo subido te llega cuando haces el mismo recorrido pero en bajada, y sientes el aire de la sierra frío y no tienes que pedalear. El terreno tenía sus dificultades técnicas, mucha piedra, rampas, y un gran nevero que tuvimos que cruzar con la bici a cuestas o empujándola.

Aquí dejo una muestra de fotos cortesía de los aventureros Antonio, Luis y Pablo y en este enlace de Luis Jiménez se puede consultar el perfil de la ruta:


 

Gestionar las emociones: superar el miedo

Siempre me ha fascinado el mundo de las emociones y sobre cómo las gestionamos para superar el día a día ya que éstas están detrás de la mayoría (sino de todos) de los acontecimientos que nos pasan en la vida, percibamos éstos como buenos o como malos.
Pero, ¿qué son las emociones? He leído muchas definiciones, pero resumiendo, una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Según algunos autores, existen 6 categorías básicas de emociones primarias: miedo, sorpresa, aversión, ira, alegría y tristeza.

De estas 6 emociones, únicamente la alegría es positiva y la sorpresa es neutra, el resto (miedo, aversión e ira) se valoran como negativas aunque sin duda son necesarias para la supervivencia.

Además existen muchas otras emociones que son más complejas, derivadas, ya que necesitan para ello de un complejo desarrollo previo de ciertas habilidades cognitivas como pueden ser la culpa, la verguenza y el orgullo.

Cuando en alguna situación cotidiana nos bloqueamos porque algo está impidiendo que actuemos como nos gustaría hacerlo un ejercicio mental que suelo hacer es pensar sobre qué emoción de entre estas seis estará actuando como bloqueador. Una vez que identifico la emoción pienso en una estrategia para gestionarla. Por ejemplo, a veces, cuando damos una mala contestación a una persona cercana (amigo o familiar) y reflexionamos sobre el porqué de esta conducta puede ser que la emoción que hay detrás puede ser tristeza (si nos sentimos tristes porque esta persona se aleja), miedo (si tememos perder su amistad) o ira (si estamos enfadados porque nos hemo sentido ofendidos y no hemos sabido resolver el conflicto de manera constructiva). En función de la emoción que esté provocando ese comportamiento la estrategia será diferente. No es lo mismo gestionar la tristeza, que la ira o el miedo.

El miedo se define como la anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Este peligro puede ser real o imaginario. Gracias a esta emoción tendemos a protegernos de situaciones potencialmente peligrosas incluidas las mortales.

En la práctica de un deporte que conlleva riesgo, la gestión de la emoción del miedo es fundamental para mejorar la práctica deportiva y por tanto alcanzar el mayor desarrollo posible de la habilidad. A lo largo de los múltiples deportes que he practicado y practico siempre existe un alto grado de miedo que gestionar. Y quizás sea este miedo lo que me engancha a estos deportes. Pero claro, siempre y cuando mi gestión del miedo sea eficaz, de lo contrario me impediría realizar ciertas cosas. Entrenar la mente en la práctica deportiva me ayuda a gestionar el miedo en otras situaciones de la vida, aunque no siempre son extrapolables, sobre todo cuando hay factores externos que no dependen de una misma (como en el entorno laboral por ejemplo).

Cuando me encuentro ante un reto, una dificultad técnica y no me siento capaz, me doy cuenta que tengo miedo (a caerme, a hacer el ridículo, etc.) y entoces analizo la situación para descomponerla en factores que puedo controlar y los que no, intento objetivizar y cuando la conclusión es a mi favor, el miedo desaparece. Como cuando me enfrento a una subida o bajada técnica con la bici como la que se ve en este vídeo: