Entrenar con pulsómetro

Cuando alguien me comenta que se está planteando ponerse en forma y le gustaría empezar a correr, o ya lo hace de manera esporádica y me pide asesoramiento o una planificación, surge inevitablemente el tema del pulsómetro. En este asunto, como en muchos otros, hay diversidad de opiniones. A muchos corredores, les gusta correr sin nada, por sensaciones como suelen decir. Hay otros, que les encanta llevar pulsómetro cada vez que salen. No se olvidan nunca el pulsómetro  y siguen a raja tabla los rangos de FC o ritmo según le toque en su sesión planificada. Sin entrar en valorar que opción es mejor, cada cual es libre de correr como más le guste, el uso del pulsómetro o del monitor de ritmo cardíaco, tiene una serie de ventajas a la hora de planificar un entrenamiento. Y esto es así, tanto desde el punto de vista del entrenador como de la persona que entrena.

Normalmente, cuando se empieza a correr, se hace de una forma más “libre”, más buscando la disponibilidad horaria y en función de los compañeros de carrera, sin equipamiento específico a parte de un par de zapatillas. Pero, aunque parezca contradictorio, para correr “por sensaciones” se necesita cierta experiencia como corredor. Conocernos en profundidad para ser capaces de adaptar ritmos a distancia, desnivel, tiempo, estado de forma, etc. En mi evolución como corredora, así lo he podido vivir. Empecé a correr sin llevar siquiera reloj, orgullosa de correr como forma de expresión de la libertad absoluta. Pensar en una ruta y si iba con compañeros dejarme llevar y ni siquiera memorizar el recorrido. Esto está bien (excepto lo de no memorizar los recorridos!!), y de vez en cuando lo hago, pero tengo que decir que actualmente el pulsómetro forma parte de mi equipamiento deportivo al mismo nivel que mis zapatillas de trail. Llega un punto en que piensas que te gustaría correr mejor, y por correr mejor (al menos en mi caso) no es más rápido o ganar carreras sino mejor cardiovascularmente hablando. Sentir que puedes ir a un ritmo llevadero en las cuestas, o dejar de sentir el corazón latiendo al 80-90% de tu máxima desde que empiezas hasta que acabas la ruta. Y para eso hay que trabajar la capacidad aeróbica. Para eso te sirve el pulsómetro.

Desde el punto de vista del entrenador, para planificar sesiones de entrenamiento además de tomar como referencia la distancia y el desnivel se debe de tener en cuenta el parámetro intensidad. Pongamos que le decimos a una persona principiante que corra 8km en llano suaves. ¿Qué quiere decir suave? Si es principiante, no le podemos decir que vaya a un ritmo determinado, y para darle indicaciones sobre la intensidad necesitaremos darle una referencia. Esta referencia puede ser, “un ritmo que te permita mantener una conversación”. El problema se presenta cuando las intensidades varían de una sesión a otra y necesitamos otro sistema más concreto o la persona deja de ser principiante y queremos afinar para evolucionar. Y si tenemos atletas entrenados, con más razón si cabe se justifica el uso del pulsómetro.

Desde el punto de vista técnico, un pulsómetro es un aparato electrónico que principalmente mide de forma gráfica y digital la frecuencia cardiaca (pulsaciones por minuto) en tiempo real. Los pulsómetros son también llamados monitores de frecuencia cardiaca. Los pulsómetros constan del visualizador, que normalmente es como un reloj de pulsera y la banda que se coloca en el pecho. La banda es una especie de cinturón que se coloca en el pecho que es el conteo los latidos y pasa la información al reloj. Actualmente existen gran variedad en el mercado, muchos incorporan GPS y plataformas Web que te permiten volcar los datos del entrenamiento para realizar seguimientos e informes. Y aquí se encuentra para mí otra ventaja de su uso: el disponer de información organizada de las rutas, tanto de los datos de localización como los referidos a tus valores en tiempo, frecuencia cardiaca, calorias, tiempo…

¿Cómo elegir tu pulsómetro?

Sin entrar en ninguna marca comercial en concreto para elegir tu pulsómetro deberías basarte en los siguientes puntos:

  • Experiencia: busca una marca sólida en el sector, ello implica que sus productos están suficientemente probados y consolidados. Quizás los encuentres más baratos de marcas nuevas pero pueden tener pequeñas deficiencias debido a su inexperiencia.
  • Fiabilidad: salvo en lo concerniente a las baterías, cuya duración está especificada en los prospectos que acompañan a cada modelo, y a las normas de uso determinadas, deberemos buscar que nuestro pulsómetro va a tener un funcionamiento correcto y satisfactorio. Puede servirte de ayuda preguntar a personas que utilicen pulsómetros que conozcamos, foros especializados, etc.
  • Exactitud: este es un elemento fundamental ya que de lo contrario no tendría sentido realizar comparaciones de evolución basadas en frecuencia cardíaca.
  • Variedad: Elige una marca que ofrezca modelos que puedan cubrir todas las necesidades, desde los más sencillos a los más sofisticados.
  • Tecnología punta: Las grandes marcas fabricantes de pulsómetros suelen disponer de departamentos I+D que investigan y desarrollan mejoras en sus productos.

En resumen y para concluir os dejo esta sencilla tabla que he elaborado sobre las ventajas e inconvenientes que puede tener el uso del pulsómetro:

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¿Por qué corren las mujeres?

Hace apenas 40 años, correr era considerado un deporte inapropiado para mujeres y quien iba a pensar por entonces que hoy día cada vez hay más mujeres que corren, de todas las edades y tipologías (jóvenes y mayores, delgadas y no tanto, ex atletas o no).

Haciendo un repaso a la historia,  encontramos que la mayor distancia que les permitían correr a las mujeres en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 fueron 800 m y posteriormente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984) se añadieron, el maratón, los 3000m y 1500m.  En carreras organizadas, las mujeres a menudo corrían de manera extra-oficial y se les animaba a no correr en la línea de salida. En este campo, como en otros, la mujer también ha sufrido la discriminación. Sigue leyendo

I Campeonato de Andalucía de Snow Running: superar la adversidad

Ayer se celebró el I Campeonato de Andalucía de Snowrunning en la estación de esquí y montaña Sierra Nevada (Granada). Pablo y yo nos inscribimos desde que tuvimos noticia del evento porque contamos con buenos amigos dentro de la organización de la carrera y porque suponía una nueva aventura que afrontar. Yo nunca antes había corrido por nieve, ni había probado las yaktrax (cadenas que se enganchan a las zapatillas para correr por nieve). Es más, no he subido a la estación en todo el año ni para hacer snowboard, pasear, correr, ni siquiera para tomar un delicioso café en alguna de las buenas cafeterías con las que cuenta la estación.

Además, cuando nos inscribimos allá por el mes de febrero yo pensaba ciertamente que para el 14 de abril ya no habría ni nieve y me imaginaba una carrerita por una Sierra Nevada soleada y poco menos que con unas mayas y una camisetita medio térmica. Ay, quien me iba a decir a mí que esta imagen bucólica estaba tan lejos de la realidad…

Poco a poco se iba aproximando la fecha de la carrera y como a mí lo que me gusta es correr kilómetros a ritmo tranquilo yo veía esta carrera como una aventura más que como una carrera en sí ya que los 11 kms de recorrido inicialmente planteados impondrían un ritmo muy alto para mis condiciones físicas actuales. En pocas palabras, yo hasta que no llevo unos 15km no puedo empezar a sentirme a gusto corriendo. Sigue leyendo