No se puede surfear estresada

El surf es como la vida: si te estresas, te caes. La vida es como un círculo, o mejor, como una ola infinita. Viene, te llega, se aleja, se rompe, y vuelve a empezar. Hay una ola para ti, no conviene malgastar esfuerzos remando una ola que no es tuya. Déjala pasar. Cuando la sientes detrás, se va levantando y sabes que es ésa, la remas, tomas aire, la miras, la sigues y tu cuerpo ya está erguido encima de la tabla para intentar seguir su camino hasta que te tira o la sostienes todo el tiempo que puedes para tirarte a por otra. Este verano he aprendido mucho, de surf, de la vida, y de mí. Realmente en las cosas sencillas está la verdad, no he aprendido grandes teorías filosóficas ni grandes pensamientos que alumbren mi mente, he aprendido tres cosas básicas: no se puede surfear con estrés, coger aire es indispensable en el instante anterior a ponerte de pie y que adoro a los gatos (esta es la revelación que más me ha fascinado porque siempre me he considerado una persona de esas que adoran a los perros).

Y así, entre olas, ha transcurrido mi verano entre Cádiz y Portugal, con viejos conocidos y nuevos que me han enseñado mucho.

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