Entrenar con pulsómetro

Cuando alguien me comenta que se está planteando ponerse en forma y le gustaría empezar a correr, o ya lo hace de manera esporádica y me pide asesoramiento o una planificación, surge inevitablemente el tema del pulsómetro. En este asunto, como en muchos otros, hay diversidad de opiniones. A muchos corredores, les gusta correr sin nada, por sensaciones como suelen decir. Hay otros, que les encanta llevar pulsómetro cada vez que salen. No se olvidan nunca el pulsómetro  y siguen a raja tabla los rangos de FC o ritmo según le toque en su sesión planificada. Sin entrar en valorar que opción es mejor, cada cual es libre de correr como más le guste, el uso del pulsómetro o del monitor de ritmo cardíaco, tiene una serie de ventajas a la hora de planificar un entrenamiento. Y esto es así, tanto desde el punto de vista del entrenador como de la persona que entrena.

Normalmente, cuando se empieza a correr, se hace de una forma más “libre”, más buscando la disponibilidad horaria y en función de los compañeros de carrera, sin equipamiento específico a parte de un par de zapatillas. Pero, aunque parezca contradictorio, para correr “por sensaciones” se necesita cierta experiencia como corredor. Conocernos en profundidad para ser capaces de adaptar ritmos a distancia, desnivel, tiempo, estado de forma, etc. En mi evolución como corredora, así lo he podido vivir. Empecé a correr sin llevar siquiera reloj, orgullosa de correr como forma de expresión de la libertad absoluta. Pensar en una ruta y si iba con compañeros dejarme llevar y ni siquiera memorizar el recorrido. Esto está bien (excepto lo de no memorizar los recorridos!!), y de vez en cuando lo hago, pero tengo que decir que actualmente el pulsómetro forma parte de mi equipamiento deportivo al mismo nivel que mis zapatillas de trail. Llega un punto en que piensas que te gustaría correr mejor, y por correr mejor (al menos en mi caso) no es más rápido o ganar carreras sino mejor cardiovascularmente hablando. Sentir que puedes ir a un ritmo llevadero en las cuestas, o dejar de sentir el corazón latiendo al 80-90% de tu máxima desde que empiezas hasta que acabas la ruta. Y para eso hay que trabajar la capacidad aeróbica. Para eso te sirve el pulsómetro.

Desde el punto de vista del entrenador, para planificar sesiones de entrenamiento además de tomar como referencia la distancia y el desnivel se debe de tener en cuenta el parámetro intensidad. Pongamos que le decimos a una persona principiante que corra 8km en llano suaves. ¿Qué quiere decir suave? Si es principiante, no le podemos decir que vaya a un ritmo determinado, y para darle indicaciones sobre la intensidad necesitaremos darle una referencia. Esta referencia puede ser, “un ritmo que te permita mantener una conversación”. El problema se presenta cuando las intensidades varían de una sesión a otra y necesitamos otro sistema más concreto o la persona deja de ser principiante y queremos afinar para evolucionar. Y si tenemos atletas entrenados, con más razón si cabe se justifica el uso del pulsómetro.

Desde el punto de vista técnico, un pulsómetro es un aparato electrónico que principalmente mide de forma gráfica y digital la frecuencia cardiaca (pulsaciones por minuto) en tiempo real. Los pulsómetros son también llamados monitores de frecuencia cardiaca. Los pulsómetros constan del visualizador, que normalmente es como un reloj de pulsera y la banda que se coloca en el pecho. La banda es una especie de cinturón que se coloca en el pecho que es el conteo los latidos y pasa la información al reloj. Actualmente existen gran variedad en el mercado, muchos incorporan GPS y plataformas Web que te permiten volcar los datos del entrenamiento para realizar seguimientos e informes. Y aquí se encuentra para mí otra ventaja de su uso: el disponer de información organizada de las rutas, tanto de los datos de localización como los referidos a tus valores en tiempo, frecuencia cardiaca, calorias, tiempo…

¿Cómo elegir tu pulsómetro?

Sin entrar en ninguna marca comercial en concreto para elegir tu pulsómetro deberías basarte en los siguientes puntos:

  • Experiencia: busca una marca sólida en el sector, ello implica que sus productos están suficientemente probados y consolidados. Quizás los encuentres más baratos de marcas nuevas pero pueden tener pequeñas deficiencias debido a su inexperiencia.
  • Fiabilidad: salvo en lo concerniente a las baterías, cuya duración está especificada en los prospectos que acompañan a cada modelo, y a las normas de uso determinadas, deberemos buscar que nuestro pulsómetro va a tener un funcionamiento correcto y satisfactorio. Puede servirte de ayuda preguntar a personas que utilicen pulsómetros que conozcamos, foros especializados, etc.
  • Exactitud: este es un elemento fundamental ya que de lo contrario no tendría sentido realizar comparaciones de evolución basadas en frecuencia cardíaca.
  • Variedad: Elige una marca que ofrezca modelos que puedan cubrir todas las necesidades, desde los más sencillos a los más sofisticados.
  • Tecnología punta: Las grandes marcas fabricantes de pulsómetros suelen disponer de departamentos I+D que investigan y desarrollan mejoras en sus productos.

En resumen y para concluir os dejo esta sencilla tabla que he elaborado sobre las ventajas e inconvenientes que puede tener el uso del pulsómetro:

Mi primer Ultra Trail: las 2 Caras del Aneto

El pasado mes de julio hice mi primer Ultra Trail, las  “2 CARAS DEL ANETO”.   Es un trail de alta montaña de 67 kilómetros y 3.870 metros de desnivel positivo acumulado. Otra característica que hicieron que este trail fuera especialmente duro para mí fue el hecho de que era en autosuficiencia, es decir, sin avituallamientos, teníamos que cargar durante todo el trail con una mochila con el alimento y bebida necesaria más todo el material exigido por la organización.

Este trail recorre los caminos que rodean la cumbre del Aneto y al macizo de la Maladeta por las zonas más transitables, es la travesía natural que recorre los senderos de montaña y parte del GR11 a su paso por el Parque Natural Posets-Maladeta. Con un recorrido, en forma de Y, es muy variado, con el 50% por encima de los 2.000 metros de altura y sus puntos culminantes son en el collado de Ballibierna de 2.728 metros y el Puerto de la Picada de 2.477 metros. Pasa por tres valles del Pirineo Central: Benasque, Ballibierna y Llosas.

Mi participación fue en equipo mixto con Pablo y ambos entramos a meta juntos en una 5ª posición con un tiempo de 14h:51min, un tiempo que sobrepasó mis expectativas puesto que era mi primer ultratrail y ni siquiera sabía si sería capaz de terminarlo.

He aprendido mucho de esta experiencia que resumo en esta frase: “mucho andar para arriba y mucho correr hacia abajo”. El momento crítico de este trail se presenta cuando llegas al collado de Ballibierna tras haber realizado una de las dos subidas potentes del trail y miras el reloj y ves que llevas 32 km, tienes las piernas petadas, has comido muy poco (no me entraba casi nada sólido, a excepción de gominolas) y piensas “aún me quedan otros 30 y pico”. En este punto muchos participantes abandonaron. Realmente a mí esa idea no me pasó por la mente en ningún momento.

Tras parar unos minutos para arreglarme un poco los pies (tenía una pompa en un dedo) enfilamos lo que sería la siguiente super subida, la del Puerto de la Picada. Esta para mí fue más dura si cabe por los kilómetros acumulados. Pero poco a poco, a mi ritmo fuimos llegando en lo que para mí fue una subida interminable… Una vez arriba, con vistas espectaculares nos pusimos los cortavientos y el frontal pues estaba anocheciendo, hacía bastante viento y lloviznaba. Enfilamos la bajada a todo tren, recortando y a un ritmo bastante rápido. La vuelta hacia Benasque se nos hizo muy llevadera. Cuando llevábamos 50km sentí realmente que iba a ser finisher, no pude reprimir 2 lágrimillas de emoción,mezclada con el cansancio y con las vistas espectaculares de la naturaleza a nuestro alrededor.

El últrimo tramo hacia Benasque, se me hizo especialmente duro, noche cerrada y ya sí notaba el cansancio, además de la molestia en el pie, pero la sensación de finalizar con un tiempo por debajo de las 15 horas me llenaba de energía. Así, con unos compis de aventuras improvisados que nos encontramos en los últimos 12 km aprox. entramos en Benasque y cruzamos la línea de meta de la mano y con una sonrisa de oreja a oreja.

¿Por qué corren las mujeres?

Hace apenas 40 años, correr era considerado un deporte inapropiado para mujeres y quien iba a pensar por entonces que hoy día cada vez hay más mujeres que corren, de todas las edades y tipologías (jóvenes y mayores, delgadas y no tanto, ex atletas o no).

Haciendo un repaso a la historia,  encontramos que la mayor distancia que les permitían correr a las mujeres en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 fueron 800 m y posteriormente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984) se añadieron, el maratón, los 3000m y 1500m.  En carreras organizadas, las mujeres a menudo corrían de manera extra-oficial y se les animaba a no correr en la línea de salida. En este campo, como en otros, la mujer también ha sufrido la discriminación. Sigue leyendo

Correr y ser uno mismo

A veces, la vida te acobarda. Es así, inevitablemente el paso del tiempo y el aumento de responsabilidades van mermando la capacidad de arriesgarse. En muchos de los entornos en los que nos encontramos en nuestro día a día tenemos pocas oportunidades de ser nosotros mismos. En el trabajo más veces de las que me gustaría reprimo las ganas de expresar mi opinión. Porque lo intenté y no me fue bien. Porque con 20 años cuando no tenía hija ni hipoteca era más valiente. Por eso, cuando tengo previsto salir a correr con mis amigos y no ha parado de llover en toda la noche y me despierto pensando en la que nos va a caer ahí arriba en la montaña pienso que estoy deseando, deseando que el agua se lleve toda la cobardía. Deseando que salga la verdadera yo, la que disfruta como una niña corriendo por senderos, rodeada de árboles. Me gusta el riesgo, la aventura. Esa sensación de no saber exactamente qué vamos a encontrarnos. Ahí en el monte, con mi gente, soy de verdad yo. Fluyo. Existo. Soy feliz.

La crónica de la carrera en:

http://granadaultratrail.blogspot.com.es/2012/04/aquarunning-en-sierra-nevada.html

A veces ser madre se antepone a todo

A las 9:30h de hoy tuvo su comienzo la VI Carrera de Montaña Sierra Elvira. Una carrera exigente dentro de la copa andaluza con 29km y 1900 metros de desnivel positivo. Todos dicen que es una carrera dura. Estaba inscrita desde hace meses y no había pensado mucho en ella hasta hace un par de días,  como suele ocurrir en estos casos, cuando de pronto caí en la cuenta de que no había gestionado nada para dejar a nuestra hija mientras corríamos. Para cada carrera siempre encontramos la manera de que algún amigo/a se haga cargo de ella, o también se ha dado el caso de hacer que mi madre se desplaze desde Cádiz para quedarse con ella. Pero este fin de semana no ha podido ser nada de esto. De pronto un agujero negro se abrió dentro de mi cabeza. No soy muy defensora de la idea de que las madres son al final quien se encargan de los hijos/as puesto que en mi caso las cosas por fortuna funcionan de otra manera. Pero en lo más hondo de nuestro código genético o de años de culturalización se ha debido marcar a fuego el sentido de la maternidad y para mí, de manera consciente o incosciente, empezó a crecer la idea cada vez más fuerte de que no iba a participar en la carrera. No quería pedir de nuevo favores o recurrir a personas menos cercanas y lo que no quería por nada del mundo es transmitirle a mi hija la sensación de que es una pelota que suelto con alguien toda la mañana del sábado mientras sus papis corren. Así que empezaron a salir otras excusas en mi cerebro: estoy cansada, mi tiroides va mal, tengo el hierro bajísimo, la alergia. Y todas estas excusas son verdad, pero pueden ser razones suficientes para alguien que busque en la carrera hacer una buena marca o incluso podium. Pero siendo sincera, yo soy finisher y para mí el triunfo es terminar y disfrutar en el camino…pero en estas condiciones no iba a disfrutar así que decidí quedarme con mi hija e ir a ver a los corredores a la meta, animar a Pablo y a mis compis GUTs y disfrutar de la paella del final. Supongo que habrá más Sierras Elviras esperando para mí…

Trail running por la Sierra de Parapanda

Cuántos rincones esconde esta tierra para correr!!. Ayer me quedé maravillada por un trail que hicimos por los Montes Orientales de la provincia granadina, concretamente por la Sierra de Parapanda. El punto de salida fue el pueblo de Íllora, un pueblo con verdadero encanto para amantes del mountain bike y del trail running. Todo empezó cuando mi amiga Toñi, ciclista de montaña, me comenta que con motivo del Maratón de BTT que se celebra en Íllora cada año, un amigo hace partes del recorrido corriendo y que si nos apetecía hacerlo este año. Desde el principio me encantó la idea, esa maratón de bici tiene fama de dura por los desniveles y lo técnico del recorrido así que para correr tenía que ser fabuloso, sumándole además el ambientillo deportivo del evento y el encanto de los paisajes. Así que gracias a su invitación y a que se ofreció a cuidar de Maya con Estefa, otra amiga ciclista, Pablo y yo pudimos correr con la guía de Francis, un corredor local amante de los ultras y con dos amigos suyos más.

Nunca había estado por esa zona así que desde el principio estaba como niña con zapatos nuevos, ilusionada y absorbiendo todos los estímulos visuales, auditivos y olfativos nuevos. El día estaba nublado pero aún así las vistas eran espectaculares.

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Reto superado: II Trail Sierra de Huetor

Los runners tenemos muchos motivos para correr, cada uno encuentra el suyo, por ejemplo, hay quien corre por COMPETIR y hay quien corre por CONVIVIR. Y por supuesto podemos hacerlo por ambas cosas. Correr por montaña, requiere grandes dosis del segundo verbo ya que las experiencias en montañas son pura convivencia, con la gente y con la montaña misma. Eso significa para mí correr, fluir por parajes montañosos acompañada de mi gente y de gente con la que comparto esta pasión. Y en cuanto al primer verbo, para mí secundario al primero, lo traduzco en una competición interna con mis propios resultados, traducidos en sensaciones más que en tiempos, mejorar, sentirme cada vez más fuerte, más ligera y más integrada con la naturaleza.

El II Trail Sierra de Huetor se celebró el pasado 25 de marzo, con un recorrido de 25km y 1300m de desnivel acumulado. Era mi tercera participación en un trail. Ya había inspeccionado el recorrido una semana antes con mis compis y amigos del Club Granada Ultratrail y “Los Cualquiera puede hacerlo” pero no habíamos dado con el recorrido oficial de la carrera ya que no dimos con la cuesta de mayor desnivel de todo el recorrido (menos mal, de saberlo, lo mismo ni la repito!!). Esa semana comenzé a incubar un resfriado y además tuve la semana entera con clases por lo que no pude salir a correr ningún día. Sentía que no estaba realmente preparada para la carrera, ni física ni psicológicamente pero sí me apetecía compartir la experiencia y sobre todo me apetecía correr.

Los previos a la carrera siempre me encantan, los nerviosillos del calentamiento, los saludos a la gente, el frío, las idas y venidas al baño, la trenza que le hago a Vanesa, conversaciones sobre desayunos, zapatillas, y todas las cosas que te hacen pasar el tiempo hasta que dan la salida. Y llega el momento, yo esta vez tengo claro que voy a ir sola, aunque también se plantea la posibilidad de ir cerca de Gustavo porque en salidas anteriores parece que tenemos un ritmo similar. Una cosa es lo que planeas y otra lo que sucede.

Al salir cada uno toma su ritmo según sus sensaciones así que comenzamos a correr y me encuentro sola enfrentando el primer kilómetro y medio de subida dura que hace que note los pies dormidos y molestos durante los primeros 4kms (malditas plantillas). La cosa mejora mucho en la primera bajada larga. Mejoran mis pies y puedo afrontar el resto de la carrera con unas magníficas sensaciones. Durante el recorrido me voy cruzando con conocidos y mi mayor alegría llegó cuando me vi a mi compi Manuel (de los GUTs) que hacía la carrera acompañando a su amigo Sergio y me dijo que hacía el resto del recorrido conmigo e intentaríamos entrar juntos en meta. Al principio pensé que no era necesario y le dije que no hacía falta que me esperara (Manuel es un corredor mucho más fuerte que yo, si fuera a su ritmo podría sacarme más de media hora) pero luego inmediatamente pensé que por una vez en la vida aceptara un regalo y le agradecí de verdad el gesto. De todas formas él en esta carrera ya se había comprometido a acompañar a su colega en su primer trail. Con Manuel me fue fácil seguir un ritmo, caminando en los cuestones, trotando en las cuestecillas y volando en las bajadas. Manuel y yo bajábamos como auténticas cabras por los senderos más técnicos. Cerca de uno de los avituallamientos me crucé con mis amigas del Club Ciclista en Femenino Granada que habían quedado para hacer una ruta por allí. Me dio un subidón el verlas que noté una energía extra para correr.

En un momento del recorrido en el que iba por delante de Manuel y Sergio unos metros, con otros corredores no vimos uno de los desvíos del trazado y nos perdimos. Sería por el km 21 aproximadamente. Estuvimos unos 5 minutos perdidos entre los que subimos y bajamos un par de cuestas. Menos mal que la voz de Manuel por arriba me rescató y pude hacer una subida por una trocha y recuperar el trayecto perdido. Una vez que enfilamos el camino correcto hicimos los últimos 3kms a ritmo rápido que nos permitió enfilar la última bajada con mucha soltura y alegría.

Cuando llegamos al asfalto vimos a todos nuestros amigos y familia, Pablo y mi hija como siempre gritando “mami, mami!!” le choqué la palma y enfilamos Manuel y yo la línea de meta hasta entrar cogidos de la mano y con nuestras sonrisas en la cara, y fui feliz, una vez más… El siguiente reto: Sierra Elvira.

Aquí el track:

http://connect.garmin.com/activity/162052341

La humildad de los grandes

Es curioso el azar. La vida está llena de caminos en los que nos vamos cruzando con personas y más personas tejiendo nuestro particular entramado social, nuestro círculo. Las redes en Internet ayudan, eso está claro, pero todavía existe el antiguo método: salir y conocer gente.

En estas reflexiones andábamos en el viaje de vuelta de nuestro último Trail de Cabo de Gata. Porque a veces, además de entrenamientos, senderos, zapatillas, barritas energéticas y demás temas de nuestras “profundas” conversaciones nos sumergimos en temas  menos deportivos.  Salir, conocer gente, ampliar círculos…

Y en una de estas ocasiones, en un concierto de un amigo, éste me presenta a su amigo Raúl Morales, del cual no había oído hablar nunca pero que me cuenta que es un “mákina” del deporte, que corre un mogollón y que además le da a la bici, la piragua, nadar, lo que se le ponga por delante…

Si es un máquina o no, es lo de menos (¡¡pero yo digo que lo es vamos!!). El hecho es que es un super deportista, hace trails de larga distancia (entre otros deportes) y cuando va a las carreras va a por el podium (yo a terminarlas) y es una persona super humilde, cosa que demuestra no sólo por su actitud y simpatía sino por invitarnos a salir a correr con él y guiarnos por una ruta que desconocíamos.

Esta ruta por Los Morrones (no los muñones, ni los muñoces eh Vanesa??) de Sierra Elvira es preciosa y al atardecer sus vistas son espectaculares. Hicimos un tramo coincidente con parte del recorrido del Trail de Sierra Elvira, pero en sentido inverso. Es una ruta técnica para mi nivel pero disfruté como una enana. A medida que subíamos por algunos tramos parecía que iba haciendo surf en lugar de correr ya que los pies se adaptaban a la pendiente en una flexión lateral algo forzada. Hasta ahora, en otras rutas, había tenido esa sensación de parecer resbalar en las bajadas pero aquí en Sierra Elvira encontré más difícil ciertos tramos de subida. En esta ocasión la ruta fue corta, algo menos de 10 km por compromisos personales, pero hemos quedado en que volveremos pronto (sino no se como voy a poder terminar el Trail oficial que son 20km más, que locura!!)

En fin, tengo mucho que aprender y mejorar y tengo mucha suerte de tener referencias tan magníficas tanto con mis compis del club como con personas como Raúl. Mil gracias!!

Fotos: Raúl Morales.

Fin

Trail Cabo de Gata 2012

Llegó el momento tan esperado: mi participación en el Trail Cabo de Gata de 2012, el segundo trail en el que participo en toda mi vida. Tenía mucha ilusión desde que Emilio, el presi de Granada Ultratrail, me recomendó hacerlo  sabiendo que era novata ya que tiene una distancia asequible de 30km y no tiene mucho desnivel (algo más de 300m). También destacó la  belleza de su paisaje y sus aromas.

Pues bien, tengo que decir que una vez más (al igual que me pasó con mi primer Trail, Emotion Extreme de Jaén) subestimé la dureza del recorrido y la verdad me alegro de haberlo hecho porque una vez metida de lleno le eché todo lo que tenía y conseguí terminar la prueba en un tiempo que para mí es más que aceptable: 3h07min.

La información previa de la que disponía para plantear mi estrategia consistía en que el recorrido se caracterizaba por un tramo de 4km ascendente bastante duro en el que el camino se estrechaba tanto que decían que era mejor salir adelantada para no quedarse taponado. A partir de ahí, los siguientes 25km del recorrido discurrían por terreno llano y bajadas por pistas anchas. Con esta información nos dispusimos mi compi y amiga Vanesa a ocupar un lugar adelantado en la cola de salida. Quedamos para hacer el recorrido juntas pero nada más salir ella empezó fuertecito y decidí no seguirla para no fatigarme antes de tiempo. Menos mal que no lo intenté, la campeona hizo un tiempazo de 2h49min quedando segunda de la categoría senior. Así que pasé a mi plan B, ponerme los auriculares en cuanto empezamos a andar por la pendiente y sustituí la compañía de Vane por mis amigos Eddie Veder, Tracy Chapman, Barenaked Ladies… hice todo el trail sola pero muy a gusto, con una sonrisa en la cara por sentir que estaba donde quería estar.

En cuanto a las sensaciones de la carrera, me sentí fenomenal hasta el km 25, a partir de ahí empecé ya a desear llegar a meta. El paso por las ramblas, varios kilómetros por arenas, y el calor que hacía (fue todo un acierto llevarme la mochila con litro y medio de liquido) me habían casi agotado y aunque a nivel cardio cada vez me encontraba mejor (las pulsaciones las tenía mejor en el km 25 que en los primeros kilómetros) las piernas empezaban a estar muy cargadas y los pies me dolían bastante (no acabo de acostumbrarme a las plantillas ortopédicas, quizá tenga que hacer una visita pronto al podólogo).  Aún así, la sensación de ver la meta al fondo me empujó a entrar con el “esprinsito” final y la sonrisa en la cara.

Aquí lo que grabó mi GPS:

http://connect.garmin.com/activity/155107476

Pero esto es como acaba, lo mejor es cómo empezó porque las carreras son realmente una excusa para viajar y estar con la familia y los amigos, que son en realidad una familia también. Lo mejor del Trail Cabo de Gata es la experiencia global del fin de semana en Cabo de Gata, concretamente en el Camping Los Escullos, con Pablo, Maya, Vanesa, Antonio “Erleon”, Lara, Hanna y Oli, sin ellos no podríamos haber corrido Pablo y yo la carrera. Compartimos momentos en el “porche” de su caravana y deliciosas comidas y cenas. También compartimos la cena previa a la carrera con Roberto Sánchez y su familia. Lo pasamos genial.

El domingo una vez el autobús nos llevó a Rodalquilar, pueblo desde donde sale el Trail, compartimos los momentos previos con amigos del grupo de los Cualquiera, estábamos todos/as muy contentos y con ganas de empezar.

Y para terminar, una gran paella al solecito en el pueblo de San José, broche de oro para un trail y un finde espectacular. Ya estoy deseando hacer el próximo que será el Trail de la Sierra de Huetor…

Ah, se me olvidaba colgar el vídeo que grabé la noche previa a la carrera sobre las barritas “GUTnísimas” de Vanesa:

Correr por montaña

Correr por montaña me apasiona. Ayer estuvimos corriendo 3 chicas del Club Granada Ultratrail por una ruta corta pero rápida y hoy hemos estado, además de nosotras tres, otros miembros del club haciendo un trail por Cumbres Verdes y alrededores del Trevenque de 23 km de distancia y unos 1000m de desnivel positivo. La ruta ha sido espectacular, con muchos tramos de nieve y unas vistas maravillosas. Nuestra sierra nunca deja de sorprenderme.

Si tuviera que describir la felicidad como un estado fisiológico sería precisamente el estado que te embarga cuando tras una carrera como la de hoy, estás a tope de endorfinas y con un hambre increible empiezas a comer y la comida te sabe a gloria bendita (si es que alguien la ha probado alguna vez ;)).

Las crónicas a ambas rutas están en los otros blogs en los que colaboro: