¿Dónde está tu fortaleza? Vs ¿Dónde está tu límite?

La frase “¿Dónde está el límite?” se ha popularizado últimamente en el ámbito deportivo, gracias entre otras cosas al poder mediático de Josef Ajram y su libro con el mismo nombre. En el mundo del deporte, las personas buscamos cada vez más aumentar nuestras capacidades, rendir más. Pero, ¿por qué? Supongo que es natural en el ser humano, de naturaleza exploradora, ampliar los límites de su mundo, tanto el externo como el interno. Cuando nos enfrentamos a nuevos retos y salimos airosos seguimos sin saber donde está nuestro límite, pero sí sabemos precisamente donde NO está.

A mí la palabra “límite” no me gusta mucho porque es, valga la redundancia, limitante. Creo que no hay un tope donde una persona pueda llegar, la capacidad humana es grande si se combinan múltiples factores, internos y externos. Y esto es así para numerosas habilidades, de naturaleza intelectual, física y emocional. Por ello, cuando nos conocemos a nosotros mismos en cada nueva experiencia a la que nos enfrentamos, me gusta pensar que no exploramos nuestros límites sino nuestras potencialidades o fortalezas. Podemos decir “soy capaz de esto” “he logrado aquello”. No podemos saber nuestros límites porque no podemos participar en todas las posibles experiencias (implicaría probarnos en todas y cada unas de ellas además en diferentes estados y formas). Sigue leyendo

I Campeonato de Andalucía de Snow Running: superar la adversidad

Ayer se celebró el I Campeonato de Andalucía de Snowrunning en la estación de esquí y montaña Sierra Nevada (Granada). Pablo y yo nos inscribimos desde que tuvimos noticia del evento porque contamos con buenos amigos dentro de la organización de la carrera y porque suponía una nueva aventura que afrontar. Yo nunca antes había corrido por nieve, ni había probado las yaktrax (cadenas que se enganchan a las zapatillas para correr por nieve). Es más, no he subido a la estación en todo el año ni para hacer snowboard, pasear, correr, ni siquiera para tomar un delicioso café en alguna de las buenas cafeterías con las que cuenta la estación.

Además, cuando nos inscribimos allá por el mes de febrero yo pensaba ciertamente que para el 14 de abril ya no habría ni nieve y me imaginaba una carrerita por una Sierra Nevada soleada y poco menos que con unas mayas y una camisetita medio térmica. Ay, quien me iba a decir a mí que esta imagen bucólica estaba tan lejos de la realidad…

Poco a poco se iba aproximando la fecha de la carrera y como a mí lo que me gusta es correr kilómetros a ritmo tranquilo yo veía esta carrera como una aventura más que como una carrera en sí ya que los 11 kms de recorrido inicialmente planteados impondrían un ritmo muy alto para mis condiciones físicas actuales. En pocas palabras, yo hasta que no llevo unos 15km no puedo empezar a sentirme a gusto corriendo. Sigue leyendo

Reto superado: II Trail Sierra de Huetor

Los runners tenemos muchos motivos para correr, cada uno encuentra el suyo, por ejemplo, hay quien corre por COMPETIR y hay quien corre por CONVIVIR. Y por supuesto podemos hacerlo por ambas cosas. Correr por montaña, requiere grandes dosis del segundo verbo ya que las experiencias en montañas son pura convivencia, con la gente y con la montaña misma. Eso significa para mí correr, fluir por parajes montañosos acompañada de mi gente y de gente con la que comparto esta pasión. Y en cuanto al primer verbo, para mí secundario al primero, lo traduzco en una competición interna con mis propios resultados, traducidos en sensaciones más que en tiempos, mejorar, sentirme cada vez más fuerte, más ligera y más integrada con la naturaleza.

El II Trail Sierra de Huetor se celebró el pasado 25 de marzo, con un recorrido de 25km y 1300m de desnivel acumulado. Era mi tercera participación en un trail. Ya había inspeccionado el recorrido una semana antes con mis compis y amigos del Club Granada Ultratrail y “Los Cualquiera puede hacerlo” pero no habíamos dado con el recorrido oficial de la carrera ya que no dimos con la cuesta de mayor desnivel de todo el recorrido (menos mal, de saberlo, lo mismo ni la repito!!). Esa semana comenzé a incubar un resfriado y además tuve la semana entera con clases por lo que no pude salir a correr ningún día. Sentía que no estaba realmente preparada para la carrera, ni física ni psicológicamente pero sí me apetecía compartir la experiencia y sobre todo me apetecía correr.

Los previos a la carrera siempre me encantan, los nerviosillos del calentamiento, los saludos a la gente, el frío, las idas y venidas al baño, la trenza que le hago a Vanesa, conversaciones sobre desayunos, zapatillas, y todas las cosas que te hacen pasar el tiempo hasta que dan la salida. Y llega el momento, yo esta vez tengo claro que voy a ir sola, aunque también se plantea la posibilidad de ir cerca de Gustavo porque en salidas anteriores parece que tenemos un ritmo similar. Una cosa es lo que planeas y otra lo que sucede.

Al salir cada uno toma su ritmo según sus sensaciones así que comenzamos a correr y me encuentro sola enfrentando el primer kilómetro y medio de subida dura que hace que note los pies dormidos y molestos durante los primeros 4kms (malditas plantillas). La cosa mejora mucho en la primera bajada larga. Mejoran mis pies y puedo afrontar el resto de la carrera con unas magníficas sensaciones. Durante el recorrido me voy cruzando con conocidos y mi mayor alegría llegó cuando me vi a mi compi Manuel (de los GUTs) que hacía la carrera acompañando a su amigo Sergio y me dijo que hacía el resto del recorrido conmigo e intentaríamos entrar juntos en meta. Al principio pensé que no era necesario y le dije que no hacía falta que me esperara (Manuel es un corredor mucho más fuerte que yo, si fuera a su ritmo podría sacarme más de media hora) pero luego inmediatamente pensé que por una vez en la vida aceptara un regalo y le agradecí de verdad el gesto. De todas formas él en esta carrera ya se había comprometido a acompañar a su colega en su primer trail. Con Manuel me fue fácil seguir un ritmo, caminando en los cuestones, trotando en las cuestecillas y volando en las bajadas. Manuel y yo bajábamos como auténticas cabras por los senderos más técnicos. Cerca de uno de los avituallamientos me crucé con mis amigas del Club Ciclista en Femenino Granada que habían quedado para hacer una ruta por allí. Me dio un subidón el verlas que noté una energía extra para correr.

En un momento del recorrido en el que iba por delante de Manuel y Sergio unos metros, con otros corredores no vimos uno de los desvíos del trazado y nos perdimos. Sería por el km 21 aproximadamente. Estuvimos unos 5 minutos perdidos entre los que subimos y bajamos un par de cuestas. Menos mal que la voz de Manuel por arriba me rescató y pude hacer una subida por una trocha y recuperar el trayecto perdido. Una vez que enfilamos el camino correcto hicimos los últimos 3kms a ritmo rápido que nos permitió enfilar la última bajada con mucha soltura y alegría.

Cuando llegamos al asfalto vimos a todos nuestros amigos y familia, Pablo y mi hija como siempre gritando “mami, mami!!” le choqué la palma y enfilamos Manuel y yo la línea de meta hasta entrar cogidos de la mano y con nuestras sonrisas en la cara, y fui feliz, una vez más… El siguiente reto: Sierra Elvira.

Aquí el track:

http://connect.garmin.com/activity/162052341