¿Dónde está tu fortaleza? Vs ¿Dónde está tu límite?

La frase “¿Dónde está el límite?” se ha popularizado últimamente en el ámbito deportivo, gracias entre otras cosas al poder mediático de Josef Ajram y su libro con el mismo nombre. En el mundo del deporte, las personas buscamos cada vez más aumentar nuestras capacidades, rendir más. Pero, ¿por qué? Supongo que es natural en el ser humano, de naturaleza exploradora, ampliar los límites de su mundo, tanto el externo como el interno. Cuando nos enfrentamos a nuevos retos y salimos airosos seguimos sin saber donde está nuestro límite, pero sí sabemos precisamente donde NO está.

A mí la palabra “límite” no me gusta mucho porque es, valga la redundancia, limitante. Creo que no hay un tope donde una persona pueda llegar, la capacidad humana es grande si se combinan múltiples factores, internos y externos. Y esto es así para numerosas habilidades, de naturaleza intelectual, física y emocional. Por ello, cuando nos conocemos a nosotros mismos en cada nueva experiencia a la que nos enfrentamos, me gusta pensar que no exploramos nuestros límites sino nuestras potencialidades o fortalezas. Podemos decir “soy capaz de esto” “he logrado aquello”. No podemos saber nuestros límites porque no podemos participar en todas las posibles experiencias (implicaría probarnos en todas y cada unas de ellas además en diferentes estados y formas). Sigue leyendo

Sierra Nevada espectacular!

El día 24 de julio fue el día elegido para cerrar la temporada de MTB de nuestro Club Ciclista en Femenino Granada. Con una subida al Veleta espectacular pusimos fin a nuestra temporada de rutas planificadas desde que empezamos nuestra andadura allá por el 28 de febrero. Lejanas quedan ya aquellas primeras salidas  por carriles de campo caracterizados por mucha distancia con escasa dificultad técnica pero sin duda ideales para hacer piernas y prepararnos para lo que toca ahora: afrontar la nueva temporada con ilusión y buenos cuadriceps.

La ruta planificada era la “Subida a la Laguna de la Caldera” pero algunos/as de los que estabamos allí pensando que la ruta contemplaba la subida hasta el Veleta nos dirigimos hacia la cumbre y  posteriormente continuamos con la ruta inicial.

Granada nunca deja de sorprenderme y a la vez me pregunto si los granadinos son conscientes del tesoro que esconde sus montañas. Sin palabras me quedo para expresar la belleza natural de sus montes, sus lagunas, su flora y su fauna. No nos faltó de nada. La ruta a nivel físico fue exigente, 34 kilómetros en los que tuvimos que salvar más de 1.000 metros de desnivel. Subiendo se sufre, pero la verdadera consciencia de lo subido te llega cuando haces el mismo recorrido pero en bajada, y sientes el aire de la sierra frío y no tienes que pedalear. El terreno tenía sus dificultades técnicas, mucha piedra, rampas, y un gran nevero que tuvimos que cruzar con la bici a cuestas o empujándola.

Aquí dejo una muestra de fotos cortesía de los aventureros Antonio, Luis y Pablo y en este enlace de Luis Jiménez se puede consultar el perfil de la ruta: